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LA GUERRA CIVIL. AÑOS 1936-1939

Le golpea fuertemente al pueblo. Es uno de los períodos más negros de su historia. Toda España se encuentra involucrada en esta desgracia y por ende alcanza a todos. En esta zona se acusa con mayor crudeza ya que se encuentran frente a frente los dos bandos contendientes.

Las consecuencias fueron muy duras para todos pero especialmente lo sufren los más necesitados como los niños, las mujeres, las personas mayores. A ellos les toca realizar todas aquellas tareas que los más jóvenes hacían. Éstos ahora, o bien se encuentran cumpliendo el servicio militar o son llamados para la contienda de la guerra incluso la postguerra. Así muchos faltaron de sus casas un período de hasta cinco años.

Pero esto no fue lo peor, estas consecuencias aumentan con envidias y divisiones propias de un estado de desorden, de hostilidad y de malditas revanchas que generaron la impunidad de fusilar en el pueblo a ocho personas en zona nacional y al sacerdote de la parroquia en zona republicana.

Ojalá nuestro recuerdo sirva para inmunizar en pensamiento y obra tanto desvarío y locura a fin de que no vuelva a repetirse semejante enfrentamiento.                             

 

LA ÚLTIMA MITAD DEL SIGLO XX. EMIGRACIÓN

Coloquialmente se suele comentar que para siempre, sólo Dios. Querer atribuir futuros seguros a las cosas de la tierra además de ser pretencioso puede ser mentiroso. Esta es la dura realidad de este pueblo y de todos. De encontrarse en la cresta de la ola por su número de habitantes. Nunca tantos en su historia. Otro movimiento de arriba abajo le retrotrae en el número a los pocos que tenía en los años de su nacimiento.

 

LA EMIGRACIÓN

Este fenómeno empieza alrededor del año 1960. A partir de esta fecha se recrudece fuertisimamente. En unos pocos años los pueblos se quedan medio vacíos. Al día de hoy no se les ve ninguna perspectiva de futuro, incluso los pocos jóvenes que quedan si pudieran marchar lo harían.

Varias causas han podido influir para que esto sucediera tan de prisa. Los no entendidos nos limitamos a ver la realidad y describirla. En esta descripción aparecen cuatro razones fundamentales:

1.      El sector de producción de la INDUSTRIA abre su mercado de trabajo. Mucho y con pocas condiciones. Hasta ahora este sector ha carecido de vitalidad. Surge de esta postración y da lugar a núcleos de trabajo industrial. Fábricas grandes y pequeñas, talleres de todo tipo, empresas de servicios... Ha llegado de nuevo a lo que se podía conocer con el nombre de la segunda revolución industrial. Se convierte en ese inmenso calamar que extiende sus tentáculos a todos los rincones de los pueblos recogiendo toda la mano de obra que se les pone por delante, y ¡vaya con qué prontitud se lo llevó!

Recuerdo la conversación de un labrador que emigró de uno de estos pueblos, comentándome lo fácil que era encontrar trabajo en una capital. Textualmente: “bajé a Bilbao. Pedí trabajo en una fábrica y al día siguiente me incorporé. Hice la mejor decisión de mi vida.”

2.      LOS BAJOS PRECIOS.

Los productos de la agricultura y de la ganadería se desprecian o carecen de valor. Para hacerse una idea el que tiene hoy es casi el mismo que el de hace treinta años, con la diferencia que entonces el consumidor pagaba un precio razonable por ellos y hoy tiene que pagar siete y ocho veces más que en origen.

Uno de los ingresos mayores procedía de la patata de siembra con denominación de origen. Gestionaban la operación las sociedades SEYCO y PROPASI. Durante muchos años trabajaron con los labradores de la zona. Pero un día de buenas a primeras rescinden sus compromisos y los abandonan. Para ello alegan una enfermedad de la tierra. Fue un golpe muy duro para los cultivadores ya que desde entonces la siembra de la patata dejó de ser rentable y de sembrarse. Al día de hoy se siembra alguna huerta para el consumo de casa.

3.      OTOS FACTORES.

Si a esta perspectiva se añade la dureza del trabajo y la inseguridad de las cosechas pendientes del clima, de la lluvia, de sus precios, de muchos factores ajenos a su voluntad es lógico que no lo pensaran mucho para decidir su abandono y buscar lugares y trabajos más cómodos, seguros y rentables.

4.      LA SEGURIDAD SOCIAL AGRARIA.

Bien puede considerarse como otra de las razones de su huida, pues eso de seguridad casi sólo lo tiene en su nombre, y si no juzguen ustedes. Las pensiones de jubilación de los labradores ascienden a una media de 70.000 pesetas al mes.

Las coberturas por enfermedad transitoria, invalidez y accidentes son muy cortas aumentan un poco gracias a las mutuas particulares que se pagan.

Los días de vacaciones y descanso los marcan aquellos que el tiempo no permite trabajar la tierra.

Es cierto que la política agraria comunitaria (PAC) les facilita alguna ayuda. Mucho a las explotaciones grandes. A las pequeñas un pequeño alivio para terminar en el campo. Esta ayuda comprende también a la ganadería subvencionada por la misma comunidad restringiéndose el número de cabezas.

Hoy se habla mucho de la agricultura sostenible  y de los pueblos con vida. Otra cosa es la realidad. Entre tanto la puerta de la emigración y el goteo a la baja está abierta y continúa.   

 

EL PUEBLO, UN LUGAR DE DESCANSO

Llegar a esta situación, y con el trasfondo del robo DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN resulta descorazonador. Con todo y al margen de los buenos deseos de todos, vemos alguna razón objetiva para la esperanza.

Por supuesto el pueblo tiene cuerda para rato. Si no para vivir de él, sí para descansar, para gastar el dinero ganado en otros sectores. El pueblo se convierte en segunda residencia. La mayor parte de las casas cumplen con esta función. Aquellas casas de antes con sus cuadras y corrales se han ido habilitando para otros menesteres.

El ser humano necesita recuperar fuerzas, destemplar ánimos, vivir la calma después de tanta prisa y trabajo. Necesita contemplar la naturaleza, tocar las hierbas, los árboles, tomar el sol y el aire, ver el cielo desde todos los ángulos posibles, incluso desde la montaña, donde se aprecia mejor por su cercanía. El pueblo satisface estas necesidades ¡Y qué bien lo hace! Muy de paso comentar su patrimonio natural y su patrimonio artístico y religioso concentrado en las pequeñas parroquias de la zona. Del primero simplemente decir que ahí están sus montañas, bosques, praderas, sus valles incluso el mismo pantano del Ebro, es de reseñar la famosa cueva de Piscarciano, solamente explorada unos pocos kilómetros, el desfiladero de Las Palancas que es una montaña partida por el medio con una separación de dos metros entre los que fluye un arroyo, y la cascada de Las Pisas que en invierno ofrece un bello espectáculo. Bien se podría decir de esta región lo que decía Menéndez y Pelayo de Cantabria que era la alfombra verde de castilla solamente que con más propiedad.

Del patrimonio artístico de una manera indirecta le tratamos al hablar de la Iglesia. ¡Cuánto nos queda por hacer en esta y otras Iglesias! Conservarle y recuperarle en las que se está perdiendo es nuestro compromiso y nuestra lucha.

No lo sé si las personas han tomado la suficiente conciencia de estos patrimonios. Lo cierto es que si perdemos alguno de los dos nos queda muy poco encanto en la zona. Es un reclamo para todos. Se nota especialmente cuando llegan la vacaciones o coinciden algunos puentes o los mismos fines de semana el pueblo crece de una forma considerable. Se multiplica hasta por cinco o seis veces más de los habitantes que habitualmente tiene. Sean bienvenidos al descanso.

   

VALDEBEZANA Y EL LABRANTÍO

EL LABRANTÍO

Su calificativo no debe engañar. Le viene de cultivar la tierra y por supuesto será por algo. Goza de esta capacidad de dejarse cultivar. Así lo hicieron los antepasados porque descubren su suelo bueno. El clima menos. Pero al ser un valle de altitud, ambos factores generan un microclima que permite el cultivo en su tierra de secano. Por lo menos el de la patata que agradece su siembra, que lo paga generosamente con su producción aceptable y de calidad extraordinaria. Un señor de la zona me comentaba sobre la fertilidad del valle con este producto y me decía de una manera gráfica: “sólo necesita el agua tres veces. Una para nacer. Otra para crecer y la tercera para cocer. ¡Qué poco exigente es este producto con el agua! Habrá más plantas, que quién escribe desconoce. Algunos años, en este valle se recogieron 300 vagones de patatas.

Alguien pensará, y además con razón, que las cosas han cambiado mucho. Que la agricultura ha sufrido grandes transformaciones. Claro que sí. Pero poco inteligibles para la gente del campo, porque éstas han venido motivadas no tanto de la tierra cuanto de disposiciones administrativas ajenas a la capacidad de producir. Esto es lo que difícilmente puede entenderse.

Por supuesto que este proyecto o mejor dicho esta añoranza, sólo es realizable con el debido asesoramiento de personas cualificadas en la materia. ¡Cuánto hecho de menos la presencia de un técnico agrario que hace 20 años dispuso este ayuntamiento! Se configuró con la oficina de EXTENSIÓN AGRARIA. Su presencia fue muy corta. Enseguida le destinaron a otro lugar y nunca se sustituyó. En más de una ocasión tuve la oportunidad de hablar con él. Su labor se dirigía fundamentalmente a temas burocráticos, trámites administrativos, cada vez más complejos. Muy pocas veces a asuntos técnicos relacionados con análisis de tierra, calidad, propiedades, tratamientos, cultivos indicados de siembra, enfermedades...etc, etc.

Quede bien claro que no se trata de dar consejos a nadie. No soy quien para este menester. Sólo soy uno de tantos testigos de aquello que fue y de la postración a la que ha llegado hoy. Nos revelamos ante esta situación con la utopía, la esperanza que un día haya habitantes en el pueblo que vivan dignamente de él.

Esta añoranza requiere tiempo, ilusión y algunos jóvenes que quieran. Se necesita la presencia del técnico agrario que vuelva a ocupar una oficina en el ayuntamiento de Valdebezana. Nunca es tarde para que vuelva otra vez.

El segundo capítulo consistiría en la ayuda económica en forma de subvención a explotaciones agrarias satisfaciendo con ello lo que el PER para otras regiones, evitando así agravios comparativos. Constituida la explotación con medios adecuados y modernos, funcionaría a nivel de cooperativa agraria de producción. Lo mismo a nivel de venta, garantizando productos de origen y calidad, incluso más lejos, con el tiempo a la transformación de sus productos.

A lo mejor no llega nunca. Habiendo ilusión puede llegar. Ésta es la utopía.

 Desde Montoto vista del valle de Valdebezana cruzado por la carretera Bilbao-Reinosa

Desde Montoto vista del valle de Valdebezana cruzado por la carretera Bilbao-Reinosa

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