Volver al inicio página anterior

Inicio de datos de Argomedo

Página siguiente

SIGLOS XIX-XX

El pueblo va creciendo en todos los aspectos. Pero en seguida va a sufrir un freno y el mayor contratiempo de su vida y de su desarrollo. Mal recuerdo el de los primeros años del siglo XIX. Fueron muchas las tropelías y atrocidades que cometieron los soldados franceses de Napoleón en el año 1.813. En su retirada, después de la Batalla de Espinosa de los Monteros, desgraciadamente caen sobre el pueblo y destruyen, arrasan todo lo que se les pone por delante. Desgracia mayor en su historia no se conocía nunca. Según Don Laurelino Ruíz, hijo del pueblo y conocedor de sus tradiciones, hablando de que el pueblo fue algo importante, dice que después del paso de estos vándalos, sólo quedaron vestigios de su antiguo esplendor. Es posible que la Iglesia del barrio de San Pedro quedara mal parada. Expoliada de cosas de valor. Era su proceder habitual.

A pesar de este revés, el pueblo se carga de moral para seguir luchando y reconstruye lo más importante. Pasan los años y piensan en la posibilidad de construir la cuarta Iglesia. Idea que va madurando con el tiempo. El barrio San Pedro se había hecho el pueblo y su Iglesia se había quedado pequeña, la antigua estaba lejos. Manos a la obra y deciden construirla.

Para quienes ahora lo vemos desde lejos, la pena fue la destrucción de las tres anteriores, de las que parte de la piedra y materiales aprovechables se emplearon en la nueva. Hoy hubieran sido pequeños  monumentos histórico-artísticos de su religiosidad. Pero ellos consideraron, y además con razón, que su cuarta iba a reunir lo mejor de las tres y que en el pago de este precio encontrarían la recompensa aumentada. El año 1.867 se inauguraba.

Con mucha comprensión reconocemos que la valoración de lo antiguo ha sido escasa. La persona es fruto del tiempo en que vive. Hoy se tiene más ¡cómo ha cambiado! Hace unos días hablando con D. Miguel Fernández acerca de algunos datos del pueblo, me comentaba la existencia de tres cruceros de tres metros y medio de alto que habían desaparecido. Se acordaba de haber jugado muchas veces de niño alrededor de la escalinata circular que tenían de base.

Estos cruceros tenían mucho que ver con el camino de Santiago. Era una buena señal de que seguían el camino bueno.

 

SUS HABITANTES

En la segunda mitad del siglo XIX el pueblo alcanza la mayor población de su historia hasta el día de la fecha. El año 1900 esta era su relación:

                  Eclesiásticos.............................................1

                  Casados................................................103

                  Viudos.....................................................15

                  Solteros.................................................150

                  Total de habitantes...............................269

 

ARGOMEDO DESPUÉS DE 1.100 AÑOS

AGRADECIMIENTO

Algunos más... Son aproximadamente los que tiene de vida. Aquel niño pequeño se ha hecho grande. Aquel primer poblamiento ha llegado al pueblo actual. ¡Cuántos hechos! ¡Cuántas cosas! ¡Cuánta historia! Por mucho que podamos imaginarnos no llegaremos a conocer más que un poco. Hemos tenido la suerte de nacer en el momento en que el pueblo estaba hecho y además  gozando de cierta prosperidad.

Al escribir estas líneas en nombre de todos los que en él nacieron quiero dejar constancia de su gratitud. Por citar a alguien lo hago recordando a Don Pedro Fernández y a Don Aurelio Peña, sacerdotes e hijos del pueblo. Siempre dispuestos a cooperar en todo lo que a su alcance esté para que siga mejorando. Pisamos en el sudor, en la lucha, en el esfuerzo de nuestros antepasados. Todo aquello contribuyó a una vida más cómoda para sus descendientes. ¡Qué bonito aquel consejo cuando se pone en práctica! “Cuando bebas del agua de un pozo acuérdate de quien lo hizo.”

 

TALANTE SOLIDARIO Y DE TRABAJO

Sí, claro, el pueblo concentra el esfuerzo de tantas ilusiones y esperanzas, y cada piedra puesta encierra un mensaje de unidad, de solidaridad, de laboriosidad. En estos valores nació, así creció, y sus habitantes siguen recogiendo el testigo de este comportamiento.

Allá por los años 1960, cuando era Presidente de la Junta Vecinal, D. Epifanio Fernández, destinaron una tierra comunal para sembrar patatas y el producto que se obtenía se empleaba en beneficio del pueblo. Normalmente haciendo más obras, para mejora de sus habitantes.

Al respecto quisiera referir también dos formas de vida que me han llamado la atención por carecer de todo interés lucrativo particular. Son pura gratuidad en beneficio de todos. Y es que todos entran en el bombo de la precariedad, de la enfermedad, de la necesidad. Hoy unos, mañana pueden ser otros. Lo cierto es que nadie puede estar exento de estas limitaciones y contrariedades.

Eran objeto de especial consideración y ayuda: LOS ENFERMOS, LAS VIUDAS Y LOS HUÉRFANOS. Para ellos había que rentabilizar el tiempo de trabajo que fuese necesario para la recogida de sus cosechas de cereal, de patatas y de hierba, o simplemente del arrastre de la madera para leña que el concejo concedía a sus vecinos.

El otro proceder consistía en asumir COLECTIVAMENTE LAS PÉRDIDAS DE GANADO que se producían. En aquél momento tienen tres rebaños de vacas, ovejas y cabras. El número de cabezas es bastante alto y se producen pérdidas. Su ordenanza ganadera prescribe esta obligación compartida. ¡Vaya seguro más completo y más de sentido común!

Abundando del disfrute de los medios comunes compartidos, constatar la máquina de trillar los cereales, el trigo, la cebada y el centeno. Ya han superado el trillo de tabla y piedras, arrastrado por las vacas. Las cosechas de trigo no eran grandes, pero casi todos recogían lo suficiente del pan nuestro de cada día. Los otros cereales se aprovechaban para el alimento de los animales.

El pastoreo de los animales también era común. No tienen un pastor contratado. Son ellos mismos pastores y dueños. Estos comportamientos comunes y solidarios algo quiere parecerse a una cooperativa de trabajo.

Muchas cosas podían faltarles, pero de la virtud de un pueblo unido ¡vaya si dejaron constancia! De esta unidad arranca la prosperidad de un pueblo y la calidad de vida de sus habitantes. Merecía la pena ponerlo en práctica. Ellos eran los beneficiados. A esta razón les une su espíritu de lucha y de trabajo.

A pesar de estas disposiciones, el tiempo que les toca vivir no les resulta fácil. Posiblemente todos los tiempos fueron difíciles. El máximo de 272 habitantes aproximadamente y lo que es peor los medios de subsistencia parecidos o iguales a los que había cuando eran menos. Esto les obliga a que todos los miembros de las familias, mayores y pequeños aporten su granito de trabajo cooperando en las tareas del campo o del ganado. Todo era poco con el fin de rentabilizar al máximo sus pequeñas heredades de tierra o de sus pocos ganados. Así, era muy frecuente ver en los pueblos, posiblemente en este también, algún niño guardando unos ganados en algún prado de su propiedad o realizando alguna otra tarea agrícola. Todo esto con detrimento de la asistencia a la escuela y de su formación intelectual. Efectivamente un método nada deseado pero a su vez pienso que aquellos niños al sufrir estas carencias y tan de pequeños enfrentarse con el duro trabajo en medio del frío, del calor o de la lluvia, crecían sicológicamente más de prisa en su personalidad. Casi todos no tuvieron la posibilidad de terminar normalmente la enseñanza primaria y menos continuar la secundaria, salvo aquellos niños que por vocación decidían estudiar en algún colegio de enseñanza religiosa.

Tal vez, el hambre de pan no lo sufrieron, pero tampoco conocieron los caprichos más elementales de unos niños. Eran los indicios de lo que unos años más tarde iba a acontecer.

 

PROGRESO MATERIAL DEL PUEBLO

A pesar de todo, el pueblo sigue mejorando. Es cierto que nunca es tarde, pero sí para esa queja-lamento ¿por qué no antes? Para los que vivían en la capital no corrían tiempos mucho mejores. Se siguen realizando obras. Últimamente con la ayuda de organismos oficiales. Ustedes me las han referido porque fueron sus artífices. Los niños y los jóvenes las ven cada día y disfrutan de ellas, ¿para qué enumerarlas todas? El espacio apremia. Me limito a enumerar algunas correlativas, como exponentes más importantes:

Luz eléctrica en las casas y alumbrado público.

Primera escuela. Segunda escuela, más confortable y con casa.

Agua corriente en la vivienda y saneamiento de calles.

Asfaltado de calles y alcantarillado.

Restauración de las casas, por fuera y por dentro.

Construcción de la Casa Parroquial.

Del teléfono público al particular en casa de cada uno.

Restauración de la Iglesia, tejado y su interior. La siguiente obra nos la está pidiendo el retablo.

El lavado de la ropa que desde siempre se realizaba en el río ya lo hacen en un lavadero nuevo construido al efecto y protegido del frío y de la lluvia.

Casa Concejo Escuela con su vivienda.

Casa Concejo

Escuela con su vivienda

Lavadero Vista exterior de la caseta de herrar

Lavadero

Vista exterior de la caseta de herrar

Interior con sus artilugios de herrar el ganado vacuno

 

Fuente principal del pueblo

Interior con sus artilugios de herrar el ganado vacuno

Fuente principal del pueblo

Fuente principal del pueblo. Desde el año 1931 abastece abundantemente a toda la población y a no pocos transeúntes que pasan por la carretera. Su manantial dista 1 kilómetro, en el término de Las Fuentes, esta obra como todas las demás corrió a cargo de la prestación voluntaria de los vecinos, salvo una subvención de mil pesetas del ayuntamiento de Valdebezana. Tiene forma de un pequeño monolito de piedra rematado por un sombrero y encima de él una bola. En sus lados aparecen unas caras generosas por las que brota el agua, y a sus lados las iniciales de unas letras mayúsculas: A-P (agua potable), C-F (Celestino Fernández, presidente del pueblo), A-S (vocal de la junta). Coloquialmente entre los vecinos al tercer caño se le ha venido denominando como Cirigoncia Fresca, es un barbarismo, pero responde a la realidad de ser el desagüe del sobrante de la cañería y se acusa fundamentalmente en el exceso de lluvias y temporales, y lo mismo que en su defecto que deja de manar. Forma un conjunto con un pilón rectangular que sirvió de abrevadero del ganado.

Volver al inicio página anterior

Inicio de datos de Argomedo

Página siguiente