ROBO
SACRÍLEGO EN LA IGLESIA DE ARGOMEDO
EL PUEBLO NO LO OLVIDA
SOLICITAMOS
TU AYUDA. GRACIAS
Somos
un grupo de personas del pueblo de ARGOMEDO. Del norte de la provincia de
Burgos. Testimoniamos con toda rotundidad en nuestro nombre y en el del pueblo,
desde esta ventana de INTERNET y en cualquier momento o situación en que
podamos encontrarnos, que NO OLVIDAMOS AQUEL ROBO SACRÍLEGO, que se perpetró
en nuestra parroquia a finales del mes de octubre del año 1979. No podemos
precisar con exactitud el día que esto sucedió, ya que a esta parroquia se va
de domingo a domingo para celebrar en ella la Santa Misa. Cuando el sacerdote
fue y se acercó a la puerta, vio que estaba forzada. Entró y presintiéndose
lo peor, vio el hueco vacío de la hornacina que ocupaba la imagen de la Virgen,
NUESTRA SEÑORA LA MAYOR, Patrona de la Iglesia. Ya no presidía ese lugar, que
había sido durante tantos años centro de miradas y ocupación de corazones de
tantos feligreses que visitaron la parroquia. En aquel momento me decía el
sacerdote, ya difunto: “ muchas cosas se me pasaron por la cabeza, de entre
todas, la peor, que hubiera sido robada”. Y efectivamente aquél
presentimiento se cumplió. En seguida eché de menos otras desapariciones: tres
estatuillas de los apóstoles, unas sacras de hierro bronceadas, la cajita de la
llave del sagrario y unos misales y cantorales litúrgicos.
El
robo se denunció inmediatamente en el destacamento de la Guardia Civil de
Soncillo. Se avisó también convenientemente a las autoridades civiles y
especialmente al Arzobispado. De todos pudimos comprobar su preocupación e
interés. A las pocas horas se desplazaba a la Parroquia un equipo de
investigación de la Guardia Civil, dedicado de exprofeso a robos del patrimonio
artístico. Tomaron datos, fotografías, hablaron con varias personas...Se había
puesto en marcha su BÚSQUEDA.
Muchos
años han transcurrido desde entonces. La friolera de 23 años de espera. Hasta
hoy ningún resultado positivo. Sólo resignación por nuestra parte. Pero además
sentimos la frustración, el desánimo, la desesperanza. Somos conscientes de
que con estos sentimientos, estamos siendo doblemente perjudicados. Nos resulta
inevitable deshacernos de ellos. Sin darnos cuenta estamos confirmando por
nuestra parte un principio de derrota y una trayectoria de olvido. Y esto si que
sería lo peor que nos pudiera suceder: OLVIDARLO Y SILENCIARLO. Estas actitudes
supondrían la segunda pérdida. La pérdida en nuestra mente y en nuestro corazón.
Pero no, ante estos sentimientos se impone nuestra razón y NOS NEGAMOS a que
esto suceda.
Por
otra parte, sentimos el gozo y la alegría de ver que NUESTRO PUEBLO NO OLVIDA.
Esto nos sirve de estímulo y apoyo para seguir haciendo algo, como publicar
esta página de recuerdo actualizado y presente en el medio de comunicación más
grande de todos. La noticia no va a tener fronteras. Queda servida y al alcance
de todos, y todo esto con el único deseo de encontrar lo que es nuestro y así
restañar esa parte de dignidad, ahora herida en nuestra conciencia, mucho por
el expolio de una obra artística de gran valor, pero mucho más por la pérdida
de un patrimonio espiritual del pueblo, simbolizando en la imagen de NUESTRA SEÑORA
LA MAYOR. Y lo que es peor, que las generaciones futuras estarían privadas de
este don.
Sabemos
que la tarea de su búsqueda es difícil, que pude quedarnos algún tiempo pero
que hemos de alcanzar lo que esperamos. Que ese huequecito vacío, esa hornacina
amplia y vacía del retablo, vuelva a cobijar a la Señora Mayor de la
Parroquia. Y que también ese huequecito vacío de nuestro corazón vuelva a
sentir la compañía de la madre.
¿Soñar?
a lo mejor...SÍ...Pero despiertos. Con los pies puestos en la tierra.
Tenemos razones suficientes para pensar así:
1.
LA EFICACIA DE LOS CUERPOS DE POLICÍA Y DE LA GUARDIA CIVIL. Su actuación
silente y perseverante llevan a buen término.. Ahí están tantos robos como
van apareciendo, fruto de sus pesquisas y buen hacer. La investigación sigue
abierta. CONTINUA. Estas son las noticias que tenemos.
2.
Seguimos confiando en los valores éticos y morales de las personas. Su
sinceridad, solidaridad, ayuda. En definitiva, de hacer el bien, con ese más de
un millón de caras distintas que se ofrece.
3.
Y sobre todo, seguimos creyendo en el flechazo misterioso del
arrepentimiento del que está reteniendo la imagen en contra de nuestra voluntad
y que movido por esa fuerza divina, se decida a entregar lo que no es suyo, a la
vez que descarga su conciencia y la llena de paz.
¿Ingenuidad?,
¿Puerilidad?...Lo que quieran pensar. Nosotros lo hemos pensado ya. Torres
mayores se cayeron. Cuando Dios llama, mueve y arrastra.
Gracias
por su escucha y lectura. Gracias por su solidaridad.