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Observaciones
previas a la lectura y recepción
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1.
El texto de las Constituciones Sinodales recoge tanto
proposiciones teológicas y descriptivas como
operativas. Estas últimas vienen destacadas en un
recuadro sobre fondo gris.
2.
Con el signo [* P *] se señalan las propuestas
que han sido votadas como prioritarias por el
propio Sínodo (también aparecen en el Anexo Iº,
167-172).
3.
Las Constituciones Sinodales forman un todo unitario con
una lógica común que ha ido condensando los diversos
estratos depositados por el proceso sinodal.
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4.
El texto base fue elaborado por las Comisiones Técnicas
para el trabajo de los grupos sinodales. Progresivamente
fue siendo enriquecido por las aportaciones de los
grupos sinodales, Asambleas arciprestales y Sínodo
propiamente dicho.
5.
El texto final, que recoge todo este proceso, ha
procurado conservar fielmente la peculiaridad de cada
momento y de cada uno de sus protagonistas. Ello explica
la diferencia de estilos, algunos paralelismos y
repeticiones parciales.
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Decreto de
aprobación
y
promulgación
de las
Constituciones Sinodales
DOCTOR DON SANTIAGO
MARTÍNEZ ACEBES,
POR LA GRACIA DE DIOS
Y DE LA SANTA SEDE
APOSTÓLICA,
ARZOBISPO DE BURGOS:
Como
Pastor de esta Iglesia Particular y para ofrecer respuesta
adecuada a las necesidades de nuestra Diócesis, en este momento
histórico y de gracia del Señor, por Decreto de 14 de agosto
de 1995, víspera de la Asunción de Nuestra Señora, Titular de
la Catedral y Patrona de la Diócesis, anunciamos al Pueblo de
Dios la celebración de un Sínodo Diocesano bajo el lema "Poneos
en camino".
Puntualmente
se han ido cubriendo las etapas previstas en el Reglamento
General: preparatoria y de discernimiento, de los Grupos
sinodales y de las Asambleas arciprestales y sectorial, hasta la
Convocatoria oficial del Sínodo propiamente dicho el día 30 de
septiembre de 1997, que se ha celebrado durante los meses de
febrero a mayo de 1998.
La
andadura llegó a la meta final el día 16 de mayo con la
votación por la Asamblea sinodal de los textos definitivos, que
se nos presentaron para su aprobación en la solemne clausura
del Sínodo el domingo de Pentecostés, día 31 de mayo de 1998.
Con la
invocación del Espíritu Santo, cuya fiesta hoy celebramos, y
encomendando el fruto del Sínodo a la intercesión de Santa
María la Mayor que nos ha acompañado en nuestro caminar:
Por
las presentes, en virtud de nuestras facultades ordinarias, a
tenor del canon 466 del Código de Derecho Canónico, aprobamos
los textos y propuestas sinodales, que nos presenta la Asamblea,
con la denominación de Constituciones Sinodales, que
asimismo promulgamos, en la forma siguiente:
1. Las
Constituciones Sinodales del XXIII Sínodo Diocesano de Burgos
entrarán en vigor el día 15 de agosto de 1998, Solemnidad de
la Asunción de la Santísima Virgen María.
2.
Tendrán valor de normativa de derecho particular dentro del
derecho común de la Iglesia.
3.
Quedan abrogadas las normas y costumbres contrarias a estas
Constituciones.
4. Los
organismos diocesanos establecidos, a tenor del Derecho,
velarán por el cumplimiento de las mismas y evaluarán
periódicamente su aplicación.
Burgos,
31 de mayo de 1998
+
SANTIAGO,
Arzobispo
de Burgos
Por
mandato de Su Excia. Rvdma.
Pablo
del Olmo Amo
Canciller
Secretario

0.
Preámbulo
XXIII
Sínodo diocesano en Burgos
1.
El Sínodo es
expresión máxima de la vida de una iglesia local, tanto de su
identidad como de su misión y, por eso, es el ámbito
privilegiado para la creación y configuración del derecho
particular diocesano. Estas Constituciones recogen y reflejan la
autoconciencia de la iglesia de Dios que peregrina en Burgos: ha
celebrado y redescubierto con renovado agradecimiento la
convocación de la Trinidad santa que la ha llamado a la
existencia para enviarla a este pueblo y esta tierra; y ha
reafirmado su vocación de testimoniar en medio del mundo la
comunión que le ha sido regalada y su disposición para servir
a los hombres y mujeres desde sus expectativas y sus esperanzas.
Este XXIII Sínodo diocesano (1995-1998), en cuanto memoria y
camino, será recibido y acogido por todos los cristianos de
Burgos como experiencia de alegría compartida y de compromiso
responsable.
2.
Estos textos son
expresión de un genuino proceso sinodal. Las diversas
comisiones que han elaborado su redacción inicial, los grupos
sinodales que la reflexionaron y enriquecieron con sus
propuestas, las Asambleas arciprestales y sectorial que la
evaluaron y matizaron, prepararon un precioso material que
dejaba entrever el esfuerzo lúcido de la conversión, las
exigencias ilusionantes de la esperanza, los análisis
clarividentes de la fe, el gozo inagotable del amor.
3.
Los trescientos
cuarenta y siete miembros sinodales, representantes de todo el
Pueblo de Dios en Burgos en torno a su obispo que los presidía
en el ejercicio de su ministerio apostólico, recogieron los
ecos y las resonancias de toda su iglesia y captaron la
sensibilidad de la sociedad para perfilar con sus propuestas y
con la fijación de sus prioridades el rostro de una iglesia que
se lanza con serena confianza y con apasionada generosidad a
recorrer los senderos del tercer milenio.
4.
Este proceso sinodal
ha sido vivido por esta iglesia que se encuentra en Burgos como
la mejor preparación para el Jubileo y para la nueva evangelización
a la que el papa Juan Pablo II ha llamado a todas las iglesias.
En el año del Espíritu recoge su fuerza y su aliento como un
nuevo Pentecostés que la sigue abriendo a los caminos
del mundo y a las encrucijadas de la historia.
5.
Como respuesta a la llamada a la nueva evangelización que debe
caracterizar este Jubileo, el primero de los grandes temas de
este Sínodo se ha centrado en el Anuncio del Evangelio, que nos
llevará a ser hoy Buena Noticia para todos. Desde
esta óptica se deberían entender las reflexiones del proceso
sinodal. Expresión clara de nuestra acción evangelizadora, hoy
particularmente necesaria para nuestra iglesia según detectaba
el sondeo, ha de ser el compromiso cristiano de cara a
configurar una Iglesia samaritana y solidaria.
Posteriormente se afronta la realidad y la identidad de la
comunidad eclesial, de nuestra comunidad diocesana en
camino, pues ella es la protagonista de la
evangelización y del testimonio comprometido. Finalmente se
presenta la celebración litúrgica como ámbito y alimento de
la misión eclesial, desde la convicción de que nosotros, como
miembros de una iglesia, sólo podemos evangelizar y dar
testimonio tras las huellas de Jesús cuando celebramos el
misterio de nuestra fe. |