Líneas de acción y propuestas prioritarias


 

Como ya se indicó en la introducción histórica Memoria y camino la última sesión del Sínodo estuvo dedicada a establecer prioridades dentro de las numerosas sugerencias y propuestas operativas que habían sido incorporadas.

Este trabajo se realizó conforme a estos criterios:

- se distinguió entre líneas de acción (de carácter más general y básico) y propuestas operativas (de carácter más concreto y práctico);

- se intentó conjugar la dimensión transversal (aspectos que afectan a los cuatro grandes capítulos discernidos en el Sínodo) y los aspectos específicos (temas menos generales centrados preferentemente en alguno de esos grandes capítulos).

En el texto de las Constituciones Sinodales están indicadas, en su respectivo contexto, las siete líneas de acción que fueron priorizadas; las 23 propuestas operativas llevan un signo que las identifica.

En este anexo presentamos de modo más sistemático y global las líneas de acción con las propuestas operativas correspondientes que el propio Sínodo estableció para concretar y hacer viables cada una de las líneas de acción.

A) Formación integral

44. Crear el consejo diocesano de Formación, que entre otras desempeñe las siguientes funciones: representación de las tres vocaciones en la Iglesia (sacerdotes, consagrados, laicos); programación general de formación (planes); seguimiento y evaluación de las acciones; realización de actividades conjuntas e intercambio con otras diócesis.

71. Elaborar un itinerario educativo de la fe para toda la diócesis que sea evangélico, priorizando el conocimiento y encuentro con el Dios-Amor. Este itinerario también será gradual, permanente, actualizado y para todos, que empiece a aplicarse como máximo en uno o dos años. La delegación de Catequesis, en un plazo de dos años, pondrá en marcha el proyecto.

131. Asumir y desarrollar en todos los procesos formativos (catequesis, jóvenes, adultos, seminaristas, religiosos, etc.) la dimensión social de la fe, fundamentada en la Palabra de Dios y en la doctrina social de la Iglesia, mediante planes y una comisión de seguimiento creada a tal fin.

203. Crear una escuela de formación sociopolítica y unos materiales sencillos que puedan ser utilizados en grupos de formación por toda la diócesis. Todo ello apoyando las escuelas, instituciones, movimientos y ámbitos diocesanos donde ya se imparte, así como el proyecto diocesano de formación de laicos; y colaborar con otras instituciones, escuelas, ámbitos sociales y civiles de análoga naturaleza.

B) Corresponsabilidad y participación real

66. Para llevar a cabo la evangelización de los jóvenes se tendrá muy en cuenta la presencia e incorporación de jóvenes capacitados y preparados en los órganos de dirección y coordinación de la comunidad cristiana en sus diferentes niveles. En los arciprestazgos rurales se priorizarán proyectos de pastoral juvenil que fomenten el proceso de evangelización entre los jóvenes.

230. Hacer que los consejos y juntas parroquiales (pastorales y económicos) funcionen, sean dialogantes y abiertos, representativos y decisorios (bajo la presidencia del párroco y dentro del ámbito que les otorga el derecho). Que sean el cauce ordinario y fundamental para elegir los consejos arciprestales y diocesanos. En aquellas parroquias o unidades pastorales donde no existan, los presbíteros deberán presentar un informe a la diócesis al final del año donde expliquen las razones de su no existencia.

283. Suscitar y promover la cooperación pastoral en laicos/as, como exigencia de su bautismo, para que realicen el servicio de atención pastoral, administrativo, litúrgico y de caridad desde sus capacidades y la aceptación de la comunidad, con arreglo a las normas de la Iglesia. Este principio general pide una aplicación urgente allí donde el presbítero no pueda llegar por diversas razones.

300. Hacer del consejo Pastoral diocesano un organismo más dinámico y representativo, que elabore, siga y revise el Plan Pastoral Diocesano con la colaboración de las diversas comunidades y se lo envíe para que sirva como referencia a sus programaciones. Que se reúna con mayor frecuencia.

C) La renovación de medios y cauces

31. Tender a una parroquia de comunión y corresponsabilidad donde todos participen en la marcha de la vida parroquial y en las acciones de evangelización, celebración y compromiso cristiano.

59. Todas las delegaciones, especialmente las de Catequesis, Enseñanza, Familia, Apostolado seglar, Juventud, Tercera Edad, Cáritas y el Seminario Diocesano, tengan muy en cuenta en sus objetivos, programaciones y actividades de talante evangelizador-liberador, las características específicas del mundo rural, creando un mecanismo de control y seguimiento.

265. Para que la iglesia diocesana se haga una Iglesia de comunión, priorícense procesos de personalización de la fe, por un tiempo de tres o cuatro años, para pequeños grupos, dentro o fuera de la parroquia, como lugares privilegiados en los que experimentar la cercanía, el diálogo, la reconciliación, las relaciones de igualdad y el compromiso personal y comunitario. Que estos grupos estén abiertos a nivel parroquial e interparroquial.

D) La evangelización pasa necesariamente por la familia

61. Crear y potenciar en las comunidades parroquiales escuelas de padres, grupos y encuentros de matrimonios para su propia formación como pareja, y que acompañen en la educación y en la fe. Promuévase de modo especial la catequesis familiar. La delegación de Familia ofrecerá a las parroquias un proyecto concreto y animará su puesta en práctica.

62. Revitalizar y dar a conocer el centro de orientación familiar que ponga en marcha programas de familia y ayuda a nuevas situaciones familiares a nivel de arciprestazgos.

380. Recomendar encarecidamente a los novios que piden el sacramento del matrimonio la realización de cursos prematrimoniales que potencien la la maduración en la fe y la vida cristiana; estos cursos han de ser actualizados en contenidos y metodología, organizados por la parroquia, el arciprestazgo o la diócesis en colaboración con las delegaciones de Familia y de Liturgia.

E) Los más pobres, opción preferencial de la iglesia diocesana

122. Apostar por una opción clara de iglesia diocesana hacia los más pobres y desfavorecidos, que destine a su servicio más recursos humanos y económicos y avance hacia unas parroquias, movimientos e instituciones más samaritanos y servidores.

124. Que la iglesia diocesana, a través de las cartas pastorales, homilías, hojas informativas y medios de comunicación social se pronuncie y denuncie con valentía las injusticias y opresiones que sufren los hombres.

163. Crear cáritas arciprestales como órganos intermedios entre cáritas parroquiales y Cáritas diocesana, estableciéndose la correspondiente comunicación de bienes de cáritas parroquiales del arciprestazgo para el cumplimiento de sus fines en la forma y cuantía o porcentaje a determinar en sus estatutos y/o reglamento. No se deberá olvidar la vinculación de éstas cáritas con las comunidades parroquiales, como expresión y animación de la acción caritativa y social de la comunidad cristiana.

F) Tratamiento pastoral diversificado

218. Aprovechar en cada parroquia las celebraciones de mayor participación, las hojas parroquiales y los encuentros ocasionales para proponer y ofrecer abiertamente a todos, sin imposiciones ni inhibiciones, el reto comunitario hacia el que camina la parroquia, asegurando al mismo tiempo la acogida, la atención y el respeto debidos a la diversidad de situaciones y de procesos en los que se encuentra cada creyente. 

219. Que en nuestras comunidades, como actitudes de comunión, fraternidad y misericordia cristianas, se potencien ámbitos de acogida, acompañamiento, ayuda y discernimiento para personas y colectivos en situaciones especiales o difíciles. Y que se facilite la acogida de las personas que por su situación o comportamiento están fuera de las normas de la Iglesia Católica, para que en el grado que permita su propia realidad, sean miembros activos e integradores en la construcción del Reino a la que todos estamos llamados. 

269. Es preciso atender a los cristianos de los pueblos y no es suficiente con la misa dominical; es necesario por ello buscar modos nuevos de pastoral específica para el mundo rural, dadas las modificaciones sociológicas del mundo de hoy y la carencia de sacerdotes para poderlo atender de forma continuada.

 

G) La iniciación cristiana

337. Implicar, animar y preparar a padres y padrinos en los procesos catequéticos de los hijos, cuando se trata de los sacramentos de la iniciación cristiana, fomentando en ellos un sentido comunitario y responsable, mediante planes de formación, reuniones y catequesis y concienciando a las familias como primeras educadoras en la fe de sus hijos y como el lugar más idóneo de preparación para la recepción de los sacramentos. En esos procesos, ténganse en cuenta las distintas situaciones con relación a la fe y los casos de irregularidad matrimonial.

340. Mejorar las celebraciones, realizándolas con respeto, sencillez y dignidad, fomentando el sentido religioso y comunitario y purificándolas de ritos vacíos, para que no se reduzcan a acontecimientos meramente sociales, costumbres o encuentros familiares viciados por el consumo y las apariencias.

344. Confeccionar directorios de todos los sacramentos, en dos años, para tener en la diócesis unos criterios de pastoral sacramental claros, definidos, actualizados y que sean vinculantes.