Editorial

     
     

De cerca se ve mejor

 
     
 

Comentábamos hace unas semanas en la reunión de la Mesa de Pastoral con inmigrantes cómo hay muchos paisanos nuestros que hablan de los inmigrantes, pero bastantes de ellos nunca han hablado con un inmigrante. Muy propio de una sociedad en la que todos decimos saber de todo, pero pocos sabemos de algo.

En el tema que nos ocupa, el acercamiento, el conocimiento y el diálogo son la primera e irrenunciable asignatura. Con sólo dar ese paso (todos, unos y otros) seguro que ya empezarían a caer barreras, clichés y prejuicios que rondan por nuestras cabezas. Porque es mucho más lo que no une que lo que nos distingue: diferentes países, lenguas, religiones, culturas... pero ¡somos personas!

Así nos lo ha recordado Cruz Roja en su reciente campaña Aprende a mirar de cerca: de persona a persona. Y eso mismo reflexionamos en la pasada Semana de Pastoral Social, a propósito de la parábola del Buen Samaritano: el sacerdote y el levita miraron de lejos y vieron un problema, por eso no se acercaron; en cambio el samaritano miró de cerca y vio una persona herida, se bajó del caballo y lo atendió.

Los cristianos repetimos esta historia en Semana Santa: Jesús se puso a los pies de los discípulos y les lavó los pies. Y les dijo: Amaos como yo os he amado; en esto conocerán que sois discípulos míos. Que la alegría de la Pascua se traduzca en un perder miedos, abrir puertas y ventanas y predicar a los cuatro vientos que Dios no hace distinciones, sino que acepta al que le es fiel y obra rectamente, sea de la nación que sea (Hch 10,34-35).  Predicar... con el ejemplo.

Para terminar, unas palabras de Pablo de Tarso, gran comunicador del siglo I, que pasó por la vida tirando barreras: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál 3,28). ¡Casi nada!

Cáritas Merindades con los inmigrantes

 

Esperanzas políticas en Latinoamérica

 

País a país: Senegal

     
 

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