| HISTORIA
La presencia de la Iglesia cerca de las personas privadas de libertad viene de lejos; una presencia más o menos acertada, pero siempre significativa y real. En la diócesis de Burgos, es al final de la década de los 80 cuando en torno a la figura del capellán empieza a surgir un voluntariado que será el germen de la actual pastoral penitenciaria de esta diócesis; de cara a las instituciones oficiales, este incipiente voluntariado se constituye en Asociación Amanecer , con la aprobación oficial de unos estatutos que regirán su forma de ser y actuar. Es en el Centro Penitenciario de Burgos donde por primera vez se desarrollan en España, bajo la forma de “campo de trabajo” los primeros encuentro-convivencia entre personas privadas de libertad y personas voluntarias que durante 15 días conocen y hacen suya la realidad e idiosincrasia de este vetusto penal. Estas experiencias, iniciadas en la década de los 90 y realizadas durante más de 20 años, siguen sirviendo para sensibilizar a la sociedad e incorporar nuevos voluntarios a esta pastoral. Desde 1993 hasta mediados del año 2004 esta pastoral penitenciaria gestionó un piso de acogida para disfrute de permisos; se atendió a más de 400 personas y se verificaron más de 900 estancias. Circunstancias internas y externas obligaron a canalizar las energías y actividad por otros itinerarios. El equipo de pastoral penitenciaria de la diócesis de Burgos está formado por 25 voluntarios y dos capellanes, cuya labor se desarrolla sobre todo en el Centro Penitenciario de Burgos, pero, a la vez, intenta hacerse presente en todas las comunidades parroquiales y ámbitos donde se sienta preciso y oportuno sensibilizar y concienciar sobre la realidad de tantos hermanos nuestros que viven y sufren la privación de la libertad. |
OBJETIVOSEl objetivo primordial es, humanizar el mundo penitenciario desde el anuncio explícito del evangelio, posibilitando actitudes, ámbitos y espacios de auténtica libertad que generen, en el perdón, la rehabilitación de quien sufre privación de su libertad. Ello conlleva acompañar a la persona tanto en su estadía en la cárcel como en su primer encuentro con la sociedad. Este objetivo general le podemos especificar en cuatro apartados: 1.- Vivir y desarrollar con quienes sufren la privación de su libertad la misión de la Iglesia, es decir, servir al hombre con obras y con palabras, anunciándole a Jesucristo y su mensaje liberador. 2.- Potenciar, en colaboración con los profesionales del Centro Penitenciario, su reinserción social de forma integral: desarrollo de la personalidad y forjar-recuperar hábitos laborales y de grupo. Favorecer el reciclaje profesional y la inserción en el mundo laboral. 3.- Asistir y acompañar a las familias en la ausencia de sus seres queridos. 4.- Colaborar con nuestra presencia y actividad a humanizar la Institución Penitenciaria. |
MEDIOSNuestra labor se estructura en cuatro comisiones que desarrollan su quehacer pastoral en diversos momentos: Ø Comisión de formación, implicada en una PASTORAL PROFETICA, que apuesta por una formación humana y catequética que integre a la persona en todas sus dimensiones. Ø Comisión de liturgia que despliega una PASTORAL LITÚRGICA preparando y compartiendo celebraciones vivas y participativas en las que se descubra y viva el Evangelio como estilo de vida. Ø Comisión de acompañamiento, inserta en una PASTORAL CARITATIVA en la que prima la escucha atenta, activa y personal de cada persona privada de libertad y familiares. Atención especial a enfermos, indigentes y extranjeros... Ø Comisión de mentalización, que como PASTORAL MISIONERA, ha de servir de puente entre la cárcel, la diócesis y la sociedad, anunciando y denunciando la realidad del mundo penal, a la par que se invita al perdón, acogida y misericordia, únicos generadores de rehabilitación. |



