ORACIÓN POR LOS PRESOS Y POR NOSOTROS

Señor Jesús, Tú siempre te mostraste amigo de los pequeños, de los pobres y de los excluidos: hasta el punto de querer pasar por la experiencia del preso: fuiste denunciado, detenido y apresado en la oscuridad de la noche, conducido a la cárcel y sometido a interrogatorios, insultos, burlas, malos tratos y torturas, juzgado sin las debidas garantías, condenado y ejecutado (como muchos a lo largo de la historia y también hoy).


Tu amor te llevó a identificarte con ellos y a permanecer presente en ellos: estuve en la cárcel y viniste a verme. Ante este gesto tan desconcertante nos atrevemos a pedirte por las presas y presos de hoy para que:


• No piensen que porque la sociedad los condena, Tú los rechazas.
• No renuncien ni un solo momento a su dignidad de personas e hijos de Dios.
• No pierdan nunca su libertad interior.
• No se desesperen ni caigan en depresión.
• No renuncien a esforzarse contra todo tipo de opresión, represión e injusticia.
• Se afanen en cambiar de conducta.
• Hagan por su vida y por su reinserción.
• No abandonen a sus familias y amigos, ni sean abandonados por ellos.
• Su situación los acerque más a Ti y sean cosalvadores del mundo.

También queremos pedirte por nosotros, la sociedad y la Iglesia para que:

• No rechacen a las presas y presos por el hecho de serlo.
• Les respetemos como personas que son.
• Te veamos y sirvamos a Ti en ellos.
• Los acojamos con cariño y comprensión cuando recobren la libertad.
• Les acompañemos y ayudemos a reinsertarse.
• Nuestro amor, en definitiva, les ayude a descubrir que Tú les quieres.

Te lo pedimos por María, tu Madre y nuestra Madre. Amén.