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Jóvenes de Burgos, con el Papa |
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En estos días, las ciudades italianas reciben a millares de jóvenes de todo el mundo: peregrinan para unirse a grupos juveniles de Italia, y ganar juntos el Jubileo. Es
hermoso ver cómo acude la juventud del mundo entero para escuchar la
voz del Santo Padre y estudiar juntos los caminos de paz que tiene que
recorrer el hombre de hoy para percibir las inquietudes de todo el mundo
juvenil. Los
acompañamos con todo el cariño. Somos conscientes de que recogerán
nuevas inquietudes que den un empuje vigoroso a las nuevas generaciones. En Roma, Pedro y Pablo, en plena juventud, pusieron en marcha la barca de la Iglesia: con el viento del Espíritu y el arrojo apostólico, recorrieron tierra y mar, anunciando la Buena Nueva. El Papa "sueña" con ese encuentro juvenil; sabe que puede ser decisivo para millares de jóvenes. Todos debemos apoyarlo y orar por esa magna concentración juvenil en la ciudad eterna. Seguiremos con interés los pasos de los queridos jóvenes que, llenos de ilusión, recorren todos los caminos fortaleciendo los lazos de fraternidad universal. Ningún maestro mejor han podido buscar que Juan Pablo II: siempre abierto a las inquietudes del hombre desde su juventud; fuertemente golpeado por balas asesinas, sigue buscando la conversación con los jóvenes, que prometen una nueva primavera para la Iglesia. La alegría y los cantos juveniles llenarán las calles y plazas de la ciudad romana. La oración de la juventud traerá nueva brisa a pueblos y ciudades. El milenio que acaba de comenzar necesita el brío de las nuevas generaciones para abrir los caminos de esperanza que el Señor Jesús promete al mundo de hoy. ¡Ultreya! Amigos peregrinos, abrid el corazón al Espíritu que viene. Santa María os acompañe por los caminos que han de conduciros a Roma. |
"El milenio necesita el brío de las nuevas generaciones para abrir los caminos de esperanza que el Señor Jesús promete al mundo de hoy"
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