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Preparando el curso |
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Todos estamos de estreno en esta época del año: los niños y jóvenes, con sus libros; los mayores, con compañeros nuevos en el trabajo y en las organizaciones, tanto civiles como religiosas, en las que tomamos parte. Un camino nuevo es cada curso. Lo emprendemos con ilusión, pues nos trae el encuentro con los hermanos y nos ofrece la ocasión de realizar nuevos proyectos. ¡Cuántas ofertas se me hacen! No tendré más remedio que escoger y dar prioridades. Pero, al lado de Dios, acometeré la jornada de cada día. Es verdad que hemos de ser ambiciosos en nuestros proyectos; pero no olvidemos que será imposible abarcar todos en un tiempo reducido. ¡Quién construye una catedral, como la de Burgos, en un año! Podrá seleccionar proyectos parciales. ¡Ojalá que, al término de la vida, podamos rematar los detalles que adornan el edificio de nuestra existencia! Con la bendición de Dios, cada día, "nulla dies sine petra". ¡Perdón! Quiere decir: que no pase una jornada sin poner una piedra en el edificio de nuestra vida. La caridad, la fe, la esperanza, la alegría, me ofrecen muchas oportunidades. Por eso, ante un plan tan ambicioso, señalaré una parcela para cada año. Hemos visto cómo, en nuestra Catedral, un año le tocó a la capilla del Condestable; otro, a las torres; otro, a la capilla del Santo Cristo... Sin parar, siempre con la herramienta en la mano. Al ritmo del Año Jubilar y con la luz del Sínodo Diocesano podremos trazar nuestro plan de trabajo para doce meses, con serenidad, con alegría, dando gracias, cada día, al Señor que nos acompaña. En todas las actividades, civiles, religiosas, se va examinando, de tiempo en tiempo, cómo va la obra. El pintor, delante de su cuadro, contempla con gozo cómo, cada día, aparecen los árboles, los animalillos, el riachuelo, las nubes. Al final, lo ofrece gozoso a los amigos para que puedan contemplarlo, con un solo golpe de vista, y quedar admirados de tanta hermosura. Pero, el pintor se vistió de paciencia durante muchas jornadas, para alumbrar la obra maestra. Hasta Dios, Todopoderoso, dedicó un tiempo, ¡siete días, quizás muy largos! Para ofrecernos la creación entera. ¡Ningún día sin echar una línea! |
"La caridad, la fe, la esperanza, la alegría, me ofrecen muchas oportunidades. Por eso, ante un plan tan ambicioso, señalaré una parcela para cada año"
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