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Carta abierta a don Santiago |
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Luis García Segura |
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Querido señor Arzobispo: Cuando se celebran los cincuenta años de su ordenación sacerdotal, siento la necesidad de decirle unas cuantas cosas que hurgan mis adentros. Obispos, venidos la mayoría de ellos de las diversísimas regiones españolas, se sintieron aquí como en su casa. De todos habla la historia. Y no fue su menor grandeza, para muchos, el haber recorrido a lomo de mula, en visitas pastorales, la inmensa diócesis que era Burgos en épocas pasadas. Le hablaré solamente de uno, don Juan Rodríguez de Fonseca, quien dejó en nuestra catedral dos obras artísticas primorosas: la puerta de la Pellejería y el antepecho de la famosísima escalera dorada. A él le escribió una vez otro obispo, consejero de reyes, don Antonio de Guevara, obispo de Mondoñedo, quien le decía: "Para decir, con libertad, la verdad, dicen de vos, que sois macizo cristiano y muy desabrido obispo". Quédese usted, don Santiago, con la mitad de esta etopeya. Usted es un "macizo cristiano", y si le llamara "desabrido", además de mentir, para insultarlo, me desmentirían tantos... y sobre todo su amplia sonrisa y las ganas con que sabe reírse. Pero sí nos queda ese "macizo cristiano", porque conoce por experiencia fecunda todas las gamas habidas y por haber de sus ministerios sacerdotales y episcopales, en Europa y en América. "Macizo cristiano", en tal amasada de cosas, que nos dará rico pan. "Macizo amigo", "macizo hombre", entregado a personas y a tareas, generosamente. Hay otra historia humilde. Se la voy a recordar, aunque la conozca mejor que yo. Gira en torno a un sacerdote, el beato Manuel Domingo y Sol. Él fundó y construyó el que llamó "el rey de los colegios josefinos", hoy Seminario de su Archidiócesis, en donde usted y yo aprendimos parte de nuestros latines y donde comimos, tal vez, alguna manzana de la huerta cuando íbamos a lavarnos las manos. Él dijo, al fundar el Seminario de San José: "Surge Burgos, campo consolador... él sólo vale más que tres diócesis"; luego usted ha de valer más que tres obispos. Y, como es tan "macizo cristiano", seguro que es así. Ahí va, a vuelo de pluma, esta carta dictada por el cariño, la alegría y la gratitud. Gracias por venir a Burgos, gracias por decir sí. Burgos también dice sí, a pesar de ausencias y distancias. Burgos le quiere, le quiso desde que llegó como su pastor. |
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