Evasión en la granja


Una comedia en animación

Pantalla 90

Chicken run. Gran Bretaña. 2000. 85'. Animación. Dir.: Peter Lord y Níck Park. Guión: Karey Kirkpatrick. Fot.: Dave Alex Riddett. Mús.: John Powell y Harry Gregson-Williams. Mon.: Mark Solomon. Prod.: Aardman-Warner. Dist.: Warner Bross. Cal. Est.: Todos los públicos. Cal. OCIC-E: Todos.

i i i i

La señora Tweddy y su torpe marido son dos granjeros tiránicos que reservan una suerte fatal a las gallinas que no ponen la cuota correspondiente de huevos. La cuestión empeora cuando los dueños adquieren una máquina supermoderna que las convertirá en paté de pollo. La gallina Ginger y sus pobres compañeras sueñan con escapar del campo donde están confinadas. Pero, ¿cómo podrán huir? La caída del cielo de un gallo americano escapado de un circo y que dice saber volar alienta sus esperanzas.

Una más que atractiva película de animación de la factoría Aardman, de la que ya conocimos aquí algunos buenos cortos donde, como ahora, se sustituían los "efectos especiales" por la plastilina. Los autores, Peter Lord y Nick Park, especializados en la modelación de figuras en pasta, nos brindaban entonces historias como la de "Wallace y su perro Gromit" o "Los pantalones equivocados". Ahora se trata de un largometraje donde el dúo de inteligentes especialistas mantiene el estilo y el humor de sus obras precedentes. La fuga de las gallinas parodia con finura y gracia obras célebres del cine como "La gran evasión" y hechos históricos de la Segunda guerra en torno a los campos de prisioneros. Algo hay de "Rebelión en la granja", de Orwell, montada una vez más para el cine en dibujos animados, pero "Evasión en la granja" es una comedia con un humor muy inglés, sin pizca del amargo desencanto de la anterior. Los autores modelan unos personajes -especialmente las gallinas culianchas- muy graciosos, con trazos humanos divertidos, irisados de comentarios irónicos del hombre y la mujer de nuestros días. Ahí están todos los de Hollywood o no: las "estrellas", el presumido gallito americano, el gallo del viejo "glamour" brítánico, las ratas estraperlistas, los dos personajes humanos que parecen salidos de una comedia grotesca de la Eiling y la trepidante escapada final rememorando las aventuras de Indiana Jones. En fin, un feliz dinamismo salvo algún momento más pesado o repetitivo de esta delicia visual, de perfección técnica muy laboriosa -la realización fue hecha toma a toma-, animada por los pequeños y numerosos "gags" que la definen.

Volver a Portada