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La señora Tweddy y su torpe marido son dos granjeros
tiránicos
que reservan una suerte fatal a las gallinas que no ponen la cuota
correspondiente de huevos. La cuestión empeora cuando los dueños
adquieren una máquina supermoderna que las convertirá en paté de
pollo. La gallina Ginger y sus pobres compañeras sueñan con escapar
del campo donde están confinadas. Pero, ¿cómo podrán huir? La caída
del cielo de un gallo americano escapado de un circo y que dice saber
volar alienta sus esperanzas.
Una más
que atractiva película de animación de la
factoría Aardman, de la que ya conocimos aquí algunos buenos
cortos donde, como ahora, se sustituían los "efectos
especiales" por la plastilina. Los autores, Peter Lord
y Nick Park, especializados en la modelación de
figuras en pasta, nos brindaban entonces historias como la de
"Wallace y su perro Gromit" o "Los pantalones equivocados". Ahora se trata
de un largometraje donde el dúo
de inteligentes especialistas mantiene el estilo y el
humor de sus obras precedentes. La fuga de las gallinas
parodia con finura y gracia obras célebres del cine como
"La gran evasión" y hechos históricos de la
Segunda guerra en torno a los campos de prisioneros. Algo hay de
"Rebelión en la granja", de Orwell, montada una vez más para el
cine en dibujos animados, pero
"Evasión en la granja" es una comedia con un humor muy inglés,
sin pizca del amargo desencanto de la anterior. Los autores
modelan unos personajes -especialmente las gallinas
culianchas- muy graciosos, con trazos humanos divertidos, irisados
de comentarios irónicos del hombre y la mujer de nuestros
días. Ahí están todos los de Hollywood o no: las
"estrellas", el presumido gallito americano, el gallo
del viejo "glamour" brítánico, las ratas estraperlistas,
los dos personajes humanos que parecen salidos de una
comedia grotesca de la Eiling y la trepidante escapada final rememorando
las aventuras de Indiana Jones. En fin, un feliz dinamismo salvo algún momento
más pesado o
repetitivo de esta delicia visual, de perfección técnica
muy laboriosa -la realización fue hecha toma a toma-, animada por
los pequeños y numerosos "gags" que la definen.
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