Todos somos necesarios

Un año más la campaña del Día de la Iglesia Diocesana viene a recordarnos a los católicos la necesidad de tomarnos en serio nuestra pertenencia a la diócesis, en la que, como dice el Concilio Vaticano II, se hace presente la única Iglesia de Cristo.

El lema elegido, «Tu Iglesia te llama, haces falta en casa», suena a repique de campanas que nos invita a la tarea que cada uno tiene encomendada y que es necesaria para el bien de toda la comunidad. Precisamente el nombre de Iglesia, en griego «ekklesia», significa convocación.

El tono de esta llamada suena a urgencia de cara a la gran misión que la Iglesia tiene en el mundo y en la que hay trabajo para todos, pues en la comunidad cristiana no puede haber clases pasivas.

Entre las imágenes bíblicas de la Iglesia, quizá la que se preste mejor a describir este empeño solidario sea la que san Pablo propone al comparar la Iglesia con el cuerpo: «Porque también todos nosotros hemos sido bautizados en un solo Espíritu, para constituir un solo cuerpo. El cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. y no puede el ojo decir a la mano: "No tengo necesidad de ti". Ni tampoco la cabeza a los pies: "No necesito de vosotros".» (1Cor 12, 12 ss).

Pastores, seglares y religiosos; hombres y mujeres; niños, jóvenes, adultos y mayores; sanos y enfermos, todos somos necesarios en la Iglesia con nuestros variados carismas.

La tentación en esto, como en tantas cosas, está en los reduccionismos cómodos: en pensar que las cosas de la Iglesia son un asunto sólo de curas y monjas; o confundir nuestra pertenencia a ella con un vago sentimiento que nos resguarda de compromisos concretos.

La imagen bíblica de «Cuerpo de Cristo» nos hace rescatar las dosis necesarias de visibilidad que precisamos para no escabullimos de la tarea. La comunidad eclesial concreta que nos espera -con su geografía, su historia y sus gentes- no es otra que la de nuestra diócesis, en la que podemos echar una mano y en la que somos necesarios.

Dios y los demás cuentan contigo. Por ti que no quede.


Santiago Martínez Acebes, Arzobispo de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"La comunidad eclesial concreta que nos espera es nuestra diócesis, en la que podemos echar una mano y en la que somos necesarios"

 

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