La viuda de Saint-Pierre

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Uno de los mejores estrenos de la temporada

Pantalla 90

La veuve de Saint Pierre. Francia/Canadá. 1999. 110'. Drama histórico. Dir.: Patrice Leconte. Guión: Claude Faraldo. Fot.: Eduardo Serra. Mús.: Pascal Esteve. Mon.: Joëlle Hache. Int.: Juliette Binoche (Madamme La), Daniel Auteil (Capitán), Emir Kusturica (Neel August), Michel Duchaussoy (Gobernador), Philippe Magnan (Presidente Venot). Prod.: Giles Legrand y Frédéric Brillion para Epithete Films, Cinemaginaire, France 3 Cinema y France 2 Cinema. Dist.: Vértigo. Cal. Est.: Todos los públicos. Cal. OCIC-E: Jóvenes.

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1850, Saint Pierre, una pequeña isla francesa cercana a Terranova. Una noche un hombre es asesinado. El culpable, Neel August, es condenado a muerte. La ley francesa exige que sea guillotinado, pero en la isla no hay guillotina ni verdugo. El gobernador manda traer una de París, pero ello supondrá una enorme espera. Entretanto, Neel está bajo la custodia de] capitán y su esposa y espera su ejecución con humildad. Poco a poco el condenado se convierte en el hombre más popular e indispensable de la isla. Pero cuando la guillotina llega, ha de hacerse justicia y cumplir la sentenciaviuda1.jpg (7395 bytes).

Una gran película con todos los ingredientes del buen cine francés. Personajes sobrios en medio de situaciones complejas, diálogos deliciosos e interpretaciones sutiles son parte del estilo de este film que pone sobre la mesa diversos temas de envergadura como la pena de muerte, el valor de la ley, la soberanía del pueblo, el fatalismo y la libertad. Una trama amorosa une todos los eslabones de la película de una forma férrea: una historia de amor que va literalmente más allá de la muerte y que convierte a los amantes en héroes de tragedia. Tragedia porque sin querer, la heroína conduce a la muerte a los dos hombres a los que ama. A pesar de estar ambientada en el siglo XIX, la manera de plantear la cuestión de la pena capital es muy moderna y, aunque no nace de una concepción cristiana de la vida, participa -como todo el film- de un humanismo apasionado y sincero. La interpretación de los actores es soberbia, confirmando lo que ya sabíamos: que Auteuil y Binoche son los mejores -o están entre ellos- intérpretes franceses del momento. La fotografla del veterano Eduardo Serra es magnífica y el buen oficio de Leconte ("El marido de la peluquera", "Ridicule", "Monsieur Hire"... ) convierte este filme en uno de los mejores estrenos de la temporada.

 

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