Buena Noticia

3 de diciembre               8 de diciembre                10 de diciembre

  

3 de diciembre de 2000          

Domingo 1º de Adviento

Jeremías 33, 14-16

1ª Tesalonicenses 3, 12 - 4, 2

Lucas 21, 25-28. 34-36

 

 

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8 de diciembre

10 de diciembre

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.»

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

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3 de diciembre

8 de diciembre

10 de diciembre

 

8 de diciembre de 2000

Inmaculada Concepción

Génesis 3, 9-15. 20

Efesios 1, 3-6. 11-12

Lucas 1, 26-38

 

 

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3 de diciembre

10 de diciembre

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando a su presencia, dijo:

- «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres».

Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era él.

El ángel le dijo:

- «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

- «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»

El ángel le contestó:

- «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».

María contestó:

- «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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3 de diciembre

8 de diciembre

10 de diciembre

 

 

10 de diciembre de 2000          

Domingo 2º de Adviento

Baruc 5, 1-9

Filipenses 1, 4-6. 8-11

Lucas 3, 1-6

 

 

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3 de diciembre

8 de diciembre

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: 

«Una voz grita en el desierto: 

Preparad el camino del Señor, 

allanad sus senderos; 

elévense los valles, 

desciendan los montes y colinas; 

que lo torcido se enderece, 

lo escabroso se iguale.

Y todos verán

la salvación de Dios».

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

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