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En
el sexquicentenario de la primera emisión de sellos de Correos en España,
que se
conmemora
en este año, aparece la finura y belleza del retablo-fachada de la
iglesia arandina de
Santa
María. Desde la pionera emisión del histórico seis cuartos hasta
nuestros días, miles de
personas
en España se han interesado por el coleccionismo y estudio de nuestros
sellos.
En
uno de los países con más tradición filatélica de todo el orbe, la
Filatelia, es principalmente,
un vehículo
de intercambio cultural entre los pueblos; propiciando el saber y la
amistad,
despertando
la curiosidad entre hombres y mujeres, fomentando en todo momento la
solidaridad
con los más desfavorecidos y recordatorio permanente de la historia,
naturaleza,
tradiciones
y arte de nuestras tierras.
Desde
el pasado día 10 de noviembre, la portada de la Iglesia de Santa María
la Real, de la que
Simón
de Colonia, trabajó la piedra como si fuera metal blando y caliente, se
difunde en un
millón
y medio de sellos postales que llevan su valor facial impreso con el
importe de tarifa
nacional
de 0,21 euros, es decir 35 pesetas.
Tan
singular obra maestra que reflejan la Pasión y Gloria de Jesucristo entre
otros motivos, ha
sido
llevada a sello por el diseño efectuado por Pedro Sánchez, del equipo de
dibujantes de la
Fábrica
Nacional de Moneda y Timbre, siendo impreso en calcografía.
Otros
55.000 ejemplares, estos en una prueba a color, donde se recoge el plano
que conserva
el
Archivo de Simancas y que sitúa a este templo en el centro de la villa en
los siglos XV y
XVI,
nos invita a descubrir la monumentalidad que esconde en su interior, que
custodia su
párroco,
Andrés Vicario Abejón, arcipreste de Aranda de Duero.
Hace
25 años nacía la Asociación Cultural Filatélica y Numismática
Arandina, y ya en su
primer
matasellos especial en exposiciones, mostraba una vista de la iglesia en
cuya tradición
postal
han incurrido en varias ocasiones, apostando por esta temática para
celebrar su medio
cuarto
de siglo de fecunda e incansable actividad cultural en el panorama filatélico
más
internacional.
El
sello una vez más es portador de su propio mensaje. Sin más adornos añadidos
que el
motivo
que representa. Ahora la historia del arte español en los sellos se ve más
completa con
esta
aportación, de un edificio tan singular que se nos presenta más limpio
que en su realidad,
tal
y como salió de las manos del artista creador.
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