| Hospitalidades diocesanas de Lourdes | |
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Encuentro regional |
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Luis Gómez Ruiz |
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Siguiendo el turno establecido en años anteriores, esta vez ha tocado a Burgos acoger a las Hospitalidades diocesanas de Lourdes de Castilla y León. Lo hemos hecho con mucha alegría de encontrarnos y poder convivir una jornada entera. Ha sido un encuentro cordial, alegre y provechoso para todos. Comenzamos el día con un acto cultural: la visita guiada a la catedral y su museo. Disfrutaron mucho y quedaron entusiasmados de lo que vieron y oyeron. El segundo acto fue la celebración de la Eucaristía en la capilla del Santísimo Cristo de Burgos, presidida por nuestro arzobispo y concelebrada por los consiliarios de las distintas Hospitalidades. Fue, sin duda, el acto principal del día, en el que todos nos sentimos fuertemente hermanados, como una sola familia. Siguió una comida de hermandad, que ayudó a conocernos más de cerca y a poder comentar nuestras facilidades y dificultades a la hora de preparar cada año nuestra peregrinación con enfermos a Lourdes. Siempre es importante conocer cómo se pueden solucionar los distintos problemas que pueden surgir en una peregrinación como la nuestra. El último acto fue la reflexión cristiana de un médico burgalés, muy práctica y acertada, sobre el servicio y atención a los enfermos. Hemos entendido que el reto de Lourdes, ante un mundo insolidario y egoísta, es romper moldes, ir delante y construir la fórmula de un mundo abierto y acogedor, para revivir y experimentar el nuevo gozo, el maravilloso milagro del amor. Ese amor que se concreta para nosotros en una forma nueva: ser hospitalarios, que es ser acogedores. Porque la acogida es una actitud que facilita los encuentros. Es abrirse a los demás más allá del provecho propio. Es salir de sí para hacerse don. Es la primera forma de amar. Y no se da sin conversión, sin oración y compromiso. Es un servicio desde la gracia de Dios, que nos lleva a entregar nuestro tiempo, hecho amor y ternura, para tratar a los hermanos. Lourdes nos enseña a acoger a Dios, que viene a nuestro encuentro, y a acogernos unos a otros, sobre todo a los enfermos. Estos encuentros nos ayudan a reflexionar cómo debe ser nuestra peregrinación diocesana con enfermos a Lourdes y qué podemos y debemos aportar los hospitalarios para que la peregrinación cumpla su misión formadora y animadora de nuestros enfermos y peregrinos. Todos experimentamos el beneficio que hace a nuestros enfermos y peregrinos, y nos hace a todos, la peregrinación anual con enfermos a Lourdes. "Es urgente cambiar la ruta en dirección a Cristo", dijo el Papa a la multitud de jóvenes, reunidos con él en Roma. Ése es también el mensaje de la Virgen en Lourdes: "conversión", salir del pecado y volver a Cristo a través del gran sacramento de la misericordia y del perdón. Toca ahora a cada peregrinación estudiar el cuándo y el cómo, para que todos nuestros peregrinos, enfermos y sanos, puedan llegar a esa meta. |
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