Punto de Vista

El primer belenista 

Emilio Vadillo Vallejo

Emilio Vadillo Vallejo, párroco de Villafría.Se puede decir que el primer belenista fue Dios, quien principió su obra, en la noche de los tiempos, con la formación geológica de la cueva, que había de ser un día escenario del misterio de Belén. Así mismo, fue Dios quien por medio de los profetas, mantuvo viva entre los hombres la llama de la esperanza mesiánica. Él dispuso que el decreto del empadronamiento, dictado por el emperador romano, tuviera como consecuencia el nacimiento de Jesús en Belén. Él ordenó cantar a los ángeles el primer villancico de Navidad. Él hizo brillar en el cielo la estrella itinerante de los magos. Él creó la figura ejemplar de mujer que se llama María. Él escogió a José como esposo de María. Él completó aquel primer Belén con la presencia alborozada de los pastores y los Magos.

También los profetas, sobre todo Isaías, fueron en cierto modo belenistas, porque desde la atalaya de los siglos prepararon con sus vaticinios mesiánicos el ambiente de la primera Navidad. Ahora somos nosotros, los belenistas, los que debemos guardar ese fuego sagrado de la Navidad y avivarlo cada año con nuevos afanes, encaminados a actualizar el sublime misterio del nacimiento de Cristo.

En Navidad ejercemos el gesto a veces caritativo y siempre amoroso del aguinaldo. Ni los pastores, ni los Magos se presentaron ante el Niño con las manos vacías. AquellosUno de los belenes expuestos en la parroquia de Villafría durante la Navidad. llevaron leche, algún queso que otro, tal vez un corderito. Éstos, como dice el Evangelio, le ofrendaron oro, incienso y mirra. ¿Cuál será nuestro aguinaldo? Que la Virgen ofrezca su virginidad, los ángeles entonen himnos de gloria, los santos los laureles de sus virtudes. Nuestro aguinaldo podría ser el de san Jerónimo en la cueva de Belén.

Estando absorto en una noche de Navidad, se le aparece el Niño Jesús: "Jerónimo, ¿qué regalo me vas a hacer esta noche?". "Señor, no tengo nada, te di todo: mi vida, mis bienes, mi corazón, mi alma... Todo es tuyo". "Hay algo que todavía no es mío -le dice el Niño-, algo que debe ser mío. Jerónimo, dame tus pecados para que los queme en el fuego de mi corazón".

Lector amigo, no te extrañe que al Niño de Belén le agrade tanto ese aguinaldo, porque "no vino a buscar a los justos, sino a los pecadores".

Termino con un pensamiento de Tagore: "Cada vez que nace un niño es señal de que Dios sigue amando a los hombres". Esto tiene especial relieve cuando nace el Niño-Dios. Por eso dice Santa Teresa: "Si hacemos alegrías cuando nace uno de nos, ¿qué debemos hacer cuando nace el Hijo de Dios?".

 

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