Punto de Vista

A propósito de los 20 años de Sembrar

Comunicación para la comunión: una revista "interactiva" 

José María Gil Tamayo

José María Gil Tamayo, director del Secretariado de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española.A finales de un siglo y a punto de comenzar otro, pocos serán los que no hayan caído todavía en la cuenta de la importancia que en nuestra época han adquirido los medios de comunicación social, hasta el punto que la nuestra es definida como la sociedad de la información, como en otros tiempos se hablaba de la sociedad industrial, aunque pasara de lejos para muchas de nuestras regiones. Ahora lo que prima es la información, sin la que nos sería muy difícil hacernos una idea del mundo en que vivimos, de sus éxitos y problemas, de las preocupaciones, modas, hazañas y desgracias, de los de lejos y de los de cerca.

Asistimos así -como "paisanos del mundo"- a unas elecciones americanas que nunca terminan o vemos en primera fila y en directo una competición deportiva del otro lado del planeta. El  mundo se nos ha quedado chico y el conocimiento de todo esto provoca en nosotros comentarios, simpatías, discrepancias, alegrías y tristezas -depende del caso- como si se tratara de acontecimientos cercanos de nuestro pueblo o de nuestro barrio, de los que somos protagonistas.

Esta relevancia de las comunicaciones sociales también ha sido percibida por la Iglesia, que camina con los hombres y mujeres de cada época y que en esta cuestión no ha "perdido el tren". Prueba de ello es esta hoja diocesana que el lector tienen en sus manos. 

Desde hace 20 años Sembrar acerca a los fieles de la diócesis Burgos, de manera humilde, pero no por eso menos trabajada, la realidad viva de sus comunidades parroquiales y religiosas, los acontecimientos señalados, y otros más sencillos, que viven y celebran sus gentes, sin olvidar el patrimonio artístico, en el que se ha materializado de forma bella la fe de sus antepasados para espiritualizar y acercar a Dios la vida de los que han de venir.

No ha faltado en estas dos décadas el mensaje cristiano, traído al ritmo de la liturgia o con las palabras del Pastor diocesano, que guía al pueblo en medio de sus avatares. Todo esto sin que la proximidad entrañable del campanario ocultara para esta Iglesia local los dichos y hechos de la universal.

Así con este quehacer  periodístico en toda regla, en el que no han faltado los errores y las erratas, propias de lo humano, cuando no de las prisas, Sembrar ha querido hacer posible en la diócesis de Burgos la comunión con la comunicación. Estoy convencido de que así lo ha hecho.

Ese es su mérito, pero también su tarea irrenunciable para hoy y para mañana, de la que los lectores -y con ellos sus comunidades cristianas- no son sólo destinatarios pasivos, sino protagonistas, sin los cuales la propia hoja diocesana no tendría sentido ni sería posible. Exijan ellos, pues, el reflejo en sus páginas de la vida que protagonizan y los criterios evangélicos han de animarla, pero den, a su vez, cuenta a los responsable de la revista de sus opiniones y de lo que hacen. La comunicación si es tal es interactiva. No es otra cosa la comunión.

¡Felicidades y adelante con la interactividad!

 

 

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