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Es Navidad |
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Los campos, helados. Los hombres corren en busca del hogar. Los niños juegan en casa. Los altavoces ofrecen villancicos. El portal de la casa luce colgaduras alegres. En las iglesias colocan lindos "Belenes". Los hombres tienen el rostro alegre. ¡Es Navidad! Con temblor miramos al recién nacido, acostado sobre unas pajas. En su pequeño corazón cabe el mundo entero, todos los hombres, los buenos y los "malos", sueña con llevarlos a todos a la Casa de su Padre. Para eso ha venido a la tierra, viajando solo; cuando regrese a los cielos, quiere llevarlos a todos en un abrazo divino. Las canciones navideñas se nos cuelan por todas partes, y llegan al corazón que se agita porque Dios descansa en un establo, sobre un puñado de paja. ¡Qué Niño tan bello! ¡Qué dulce mirar en sus ojos! Sus manos pequeñas me acarician sin cesar. Los ángeles del cielo han volado a Belén: no quieren separarse de un Dios tan bueno. Cantan y danzan en torno a la cueva, invitan al hombre a acercarse al pesebre: allí está el Dios que nos salva. ¡Venid todos! El Niño viene para abrazarnos; no importa la edad ni el color; no cuenta si es rico o pobre; sólo quiere que le abramos el corazón. Ahí es donde quiere morar, para hacer la revolución del amor. Quiere arrancar las malas hierbas del odio, de la venganza, del egoísmo, porque Dios es amor. María y José miran con ternura al infante. ¡Qué cosas dicen de Él! ¡Qué misterios encierra el corazón del Niño! Sobrecogidos, los padres del recién nacido recogen todas las palabras y los cánticos, y los guardan en lo hondo del corazón. ¡Qué bien estamos en Belén! ¡Qué luz ilumina este lugar! ¿Será un sueño? La aventura que dio comienzo en Belén continúa en todos los lugares de la tierra y en todos los tiempos. Dios se me acerca en un lugar humilde; cualquiera puede tener acceso a su morada. Ahí quiero quedarme para ver el rostro de Dios; quiero que la mirada de Dios se pose sobre mí. Belén, precioso lugar de encuentro de todos los familiares y amigos. Estos días escucho canciones angélicas que me invitan a la paz, porque se queda con nosotros para siempre. Ante el Belén sueño con Jesús, Hombre-Dios, que me invita a ser su amigo. ¡Feliz
Navidad! |
"Dios se me acerca en un lugar humilde; cualquiera puede tener acceso a su morada. Ahí quiero quedarme para ver el rostro de Dios; quiero que la mirada de Dios se pose sobre mí" |
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