Ubierna-Úrbel

Festival navideño

Eufemia González

Juntos mejor. Bonito título el que tiene la revista de unos pueblos de Burgos y que leemos habitualmente muchos vecinos del arciprestazgo de Ubierna-Úrbel.

Pero no vamos a hablar de la revista, sino de una experiencia vivida en estas navidades. El día 30 de diciembre, Sotragero acogió a 140 pueblos (175 participantes) para el tercer festival navideño. Digo bien, festival, no concurso donde gane el mejor. En esta fiesta todos fuimos ganadores,Coro de la parroquia de Sotragero. porque generosamente derrochamos mucha ilusión (los rostros irradiaban ganas de vivir), mucha preparación en los villancicos (hubo calidad), mucha fe (letras que hacían reflexionar), mucha solidaridad (grupos de niños, jóvenes y mayores juntos), muchas ganas de formar comunidad de creyentes (unidos por un solo objetivo, celebrar la Navidad), mucha unión en familia (padres, hijos e incluso abuelos, cantando en un mismo coro) y muchas... muchas ganas de hacer Iglesia unida, donde los creyentes seamos capaces de aunar fuerzas para celebrar los acontecimientos juntos.

Los pueblos que nos amenizaron con sus villancicos fueron Sedano, La Nuez de Arriba, Vivar del Cid, Sotopalacios, Quintanilla Vivar, Quintanadueñas, Sotragero, Santibáñez Zarzaguda y Montorio. No pudimos oír las voces de 21 pueblos pertenecientes a la Unidad Virgen de la Vega, a los que fue imposible desplazarse al estar bloqueados por la nieve.

De 450 a 500 personas acogió la parroquia de Nuestra Señora de Coro de la parroquia de Montoriola Asunción de Sotragero, bellamente adornada, y que, como comentaba una persona de unos ochenta años "nunca había conocido tanto personal en la iglesia del pueblo"; sentía orgullo de esta celebración que no había vivido nunca.

Hacia el cuarto villancico hace acto de presencia una persona de honor: el arzobispo, con la sencillez que le caracteriza, escucha atentamente, aplaude, sonríe, charla y, al final, él mismo da a besar el Niño Jesús para que le adoremos. "Qué detalle y qué suerte", como decía otro vecino. "Somos importantes; nos ha visitado hasta el señor arzobispo".

Como broche de oro, un buen chocolate que animó la convivencia entre todos y fortaleció a las personas para regresar a sus pueblos de origen.

Una vez más, hemos comprobado que juntos mejor y más felices nos encontramos todos.

 

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