|
Luis Ángel Plaza Lázaro |
|
|
|
|
|
Nació en Adrada de Haza (Burgos). Después de ocho años de sacerdote en la Sierra burgalesa (Huerta de Arriba y otros cuatro pueblos) y uno de discernimiento misionero, partió como misionero a Brasil por medio del IEME. Lleva cinco años en la diócesis brasileña de Feira de Santana. |
|
|
"Siempre sentí un gran apoyo de esta Iglesia" |
|
|
Miguel Ángel Delgado López |
|
|
|
¿Cómo maduró en ti la decisión de servir a otras Iglesias, y en concreto a Brasil? Ya de seminarista (hace más de catorce años), yo participaba en encuentros misioneros; siempre fue algo que llevaba dentro. Los últimos años que estuve en la Sierra fue aumentando mi deseo de realizar lo que había soñado. Dios me empujó por dentro y no pude resistir. ¿Tiene por necesidad el misionero el corazón partido?
Háblanos de tu diócesis, y más en concreto de tu parroquia. Por eso desde las ocho comunidades que componen la parroquia intentamos comunicar un Dios que quiere vida para sus hijos; celebrar juntos, con alegría, la presencia del Dios de la vida entre nosotros; y sacar fuerzas de la palabra de Dios para luchar contra tantas realidades de muerte que produce el egoísmo y la desigualdad.
Cuando vienes a tu diócesis de origen, ¿en qué te parece que ha mejorado y qué lagunas quisieras que se superasen? Sólo puedo hablar de impresiones. Yo creo que cada vez más se siente la necesidad de una vivencia más coherente de la fe, de que las personas den pasos hacia una Iglesia más servidora y menos burocrática y rutinaria. Como negativo he sentido una Iglesia un poco aviejada, con poca vitalidad, y especialmente en los curas; la veo desanimada y preocupada por muchos intereses que poco tienen que ver con el Evangelio.
Brasil es un país inmenso. ¿En qué líneas evangelizadoras pone el acento la Iglesia? En cómo vivir más la fraternidad, debido a la gran desigualdad que existe en el país; en un sentido mayor de comunidad y en un trabajo constante para luchar contra tanta corrupción que trae graves consecuencias para los más pobres.
¿Qué quieres decir a nuestro presbiterio, a los religiosos y al laicado diocesano? Que necesitamos mantener vivo el "amor primero", que es preciso que sintamos la alegría del evangelio como algo siempre nuevo. Que es preciso mostrar ese sentido misionero aquí entre nosotros, saliendo de las sacristías y yendo al encuentro de las personas. Hacer presente una fe que valga la pena para nuestras gentes, porque el Dios que tenemos da libertad, da esperanza, da fraternidad y nos rescata de nuestras frustraciones.
¿Algo que añadir? |
|
"Me gustaría que nuestra Iglesia de Burgos se sintiese verdaderamente misionera con los misioneros que están lejos" |
|
|
"Es preciso mostrar ese sentido misionero aquí entre nosotros, saliendo de las sacristías y yendo al encuentro de las personas" |
|
|
"Desde las ocho comunidades que componen la parroquia intentamos comunicar un Dios que quiere vida para sus hijos" |
|
|
|
|
|
|
|