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El próximo 28, miércoles de ceniza |
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La Iglesia comienza el tiempo de preparación para la Pascua: un camino que nos lleva al encuentro con el Dios que nos salva. La ceniza que nos ponen en la cabeza nos va a recordar nuestro humilde origen: "eres polvo y en polvo te convertirás". Pero, más allá de esa disolución, está la esperanza de la vida eterna: un día veré a Dios cara a cara, con estos mismos ojos que, ahora, son ceniza. El camino que nos traza la Cuaresma nos conduce a ver el rostro de Dios. ¡Casi nada! Y, en Dios, conoceré todos sus designios de amor hacia mí: que me quiere desde toda la eternidad y me espera para fundirse en un abrazo conmigo que nada ni nadie podrá romper. En la Cuaresma, tendré presente ese punto final. Por eso, examinaré todo lo que me aparta de ese camino que conduce a Dios. El pecado es darle la espalda a Dios, y buscar otro dios que nunca podrá saciar todos mis deseos. La Cuaresma habla de ayunos y abstinencias. Eso es ponernos de cara a la verdad: nos enseña que nuestro destino no está en el comer y beber hasta hartarse; la comida y la bebida son para mantener el cuerpo en que habita nuestra alma. En la Cuaresma buscamos otro alimento: la Palabra de Dios; la lectura meditada de la Santa Biblia, libro que el Señor nos ha regalado para alimentarnos durante el camino. Nuestros ojos, en este tiempo, se abrirán para conocer al hermano, escuchar su gemido: nos acercaremos con amor a todos los necesitados, que viven cerca o lejos de nosotros. Alguno me pedirá, también, mi tiempo: el que está solo, abandonado, sin parientes. Nos cuesta dar ese tesoro tan grande que es el tiempo. Recordaré que es un don de Dios, y que estoy invitado a compartirlo. Hermoso tiempo de Cuaresma, que me lleva hacia la Pascua. Con el Señor me encontraré en la oración cuaresmal: qué plegarias tan bellas le dirige la liturgia; qué lecturas tan bonitas encontramos en el misal. Parece como si el Señor se empeñase en perseguirme hasta llenar mi corazón con sus dones. En Cuaresma, cada día, ¿no voy a tener un tiempecillo para estar con Él? "Estoy a la puerta y llamo". ¿No le voy a invitar a pasar un rato conmigo? Mucho tengo que rezar para que todos los hombres tengan un encuentro con Cristo Salvador: Dios quiere hospedarse en mi casa, y en la casa de todos los hombres. Ven, Señor, y quédate. |
"En la Cuaresma buscamos otro alimento: la Palabra de Dios; la lectura meditada de la Santa Biblia, libro que el Señor nos ha regalado para alimentarnos durante el camino" |
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