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8 a 21 de abril de 2001 |
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Semana Santa |
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| Morir y resucitar con Cristo | |
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Santísimo Cristo de las Santas Gotas (Iglesia de San Gil Abad de Burgos). |
Llega la Semana Santa. Un año más. Ojalá no sea "una Semana Santa más". Porque celebrar la Semana Santa es algo más que recordar unos acontecimientos o celebrar un aniversario. Celebrar la Semana Santa es nada menos que "morir y resucitar". Si no participamos de esa muerte y esa resurrección de Cristo nuestra celebración de la Semana Santa y de la Pascua se habrá quedado en la periferia, no habremos entrado en la profundidad de los misterios que celebramos. Y es que el ambiente no ayuda para esta vivencia. La Semana Santa se ha convertido en una semana vacacional para que las familias salgan raudas de las ciudades y se dirijan a disfrutar de la playa o de la montaña. Es verdad que parecen recobrar actualidad y presencia los actos de la Semana Santa, las procesiones, las tradiciones que se ven promocionadas por organismos públicos y privados. Pero esta presencia es en muchas ocasiones a costa de vaciarlos de contenido, de convertirlos en meros reclamos turísticos o en puro "teatro". Los cristianos ni podemos ni debemos renunciar a esta faceta de unas tradiciones que nos han legado nuestros mayores, no podemos negar la capacidad de atracción turística de nuestras bellísimas imágenes, de nuestras procesiones, de cientos de tradiciones con las que en pueblos y ciudades se celebra la muerte y la resurrección de Jesús. Pero, al mismo tiempo, y con más motivo, estamos obligados a llenar de contenido esos actos, con una vivencia intensa que haga que -como decía san Pablo- "muriendo su misma muerte, lleguemos así a la resurrección". Y estamos obligados a que esta vivencia rezume en nuestros actos, para que llegue a esos "turistas" que acuden a contemplarlos.
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SUMARIO |
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