Anunciad el Evangelio desde las azoteas

Al contemplar nuestros tejados llenos de antenas, o los nuevos postes de comunicación, sobre los montes, no puedo menos de recordar el mandato evangélico.

Es, ciertamente, asombroso cómo, con motivo de alguna fiesta o efeméride singular, millones de oyentes y espectadores siguen una ceremonia papal y escuchan los mensajes del Obispo de Roma.

También soy consciente de que esas pantallas, ondas o periódicos, pueden ignorar esa voz papal o dar noticias hostiles a Cristo y a su Iglesia.

En nuestros templos se conserva todavía el púlpito desde el cual el sacerdote explicaba el evangelio a los fieles. Los altavoces de hoy han suplido esas venerables tribunas que nos servían para hacer llegar lejos nuestras predicaciones.

Prensa, radio, televisión son, hoy, los púlpitos que hacen llegar nuestra voz a todos los rincones de la Tierra. Por eso, en cada diócesis, se procura usar también los medios de comunicación, para ofrecer a los hombres el mensaje del Evangelio, la vida de la Iglesia, los viajes de nuestros misioneros.

A Jesús le tocó recorrer campos, pueblos y ciudades para anunciar el Reino: la tribuna podía ser una barca en el lago o un montecillo. Siempre, una audiencia pequeña, si se la compara con la audiencia de una Misa papal en la Plaza de San Pedro, retransmitida, además, por radio y televisión.

Cuánto agradezco a los hermanos sacerdotes que, ayudados de laicos, anuncian el Reino en nuestros sencillos medios: en los periódicos, en la Hoja Sembrar, en la radio, en los libros.

Durante los días de Semana Santa, qué bueno contemplar, desde casa, las solemnes procesiones que llenan nuestras calles, o escuchar a los oradores que nos explican los misterios santos.

En este día de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, renovamos nuestro compromiso de favorecer su desarrollo y de potenciar con nuestros medios todo el campo de las comunicaciones de nuestra Iglesia.

Alguna vez, en algún pueblo, después de administrar el sacramento de la Confirmación, en la plaza, al saludar a la gente, un señor sencillo te dice con cierta timidez: "No le conocía, pero le oigo cada domingo en la radio, mientras estoy con el rebaño en el campo".

Que las palabras del sacerdote, del obispo, del Papa lleguen a muchos hombres a través de los medios que se nos ofrecen.

Enfermos, personas mayores: ojalá que, en vuestra soledad, os llegue la palabra alentadora de quienes hemos recibido el encargo de predicar el Evangelio en todas partes. Así se cumplirá el deseo de Jesús: "Id y predicad el Evangelio en todo el mundo".

 

Santiago Martínez acebes, Arzobispo de Burgos
Santiago Martínez Acebes,

Arzobispo de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Prensa, radio, televisión son, hoy, los púlpitos que hacen llegar nuestra voz a todos los rincones de la Tierra. En cada diócesis, se procura usar también los medios de comunicación, para ofrecer a los hombres el mensaje del Evangelio"

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