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Ante el primero de mayo |
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Mayo se estrena celebrando San José Obrero. En el mundo del trabajo, recordamos un lejano 1886, en que fueron martirizados, en Chicago, unos militantes del movimiento obrero. Una vez más, pregunto a la Delegación de Pastoral Obrera qué viene subrayando durante el presente curso pastoral. Me hablan de cuatro realidades: en enero, en el IX Encuentro Diocesano de Pastoral Obrera, se reflexionó y subrayó "La existencia, hoy, del mundo obrero". En febrero, los seminaristas quisieron acercarse a la no siempre fácil relación "Iglesia-mundo obrero". Durante el presente curso, HOAC ha venido denunciando el oscuro mundo del trabajo sumergido. Y, en marzo, en la revista Jesús Obrero, se denunciaba la precaria situación de los trabajadores inmigrantes. Más que nunca, el mundo obrero se encuentra situado bajo el signo de la llamada "globalización". En ésta, cuando prima, por encima de todo, el capital y los intereses egoístas neoliberales de unos pocos, el trabajador pierde su dignidad y protagonismo, la exclusión de los colectivos y pueblos se convierte en dramática realidad, y la inestabilidad social crece "como una especie de tren sin frenos que arrolla cuanto encuentra a su paso", tal y como vienen anunciando algunos cualificados analistas. No es extraño que, frente a la globalización sin corazón y meramente tecnoeconómica, amplios sectores sociales y comunidades cristianas aboguen por la "mundialización de la solidaridad y la esperanza", porque todo este conjunto de problemas nos invita a hacer una lectura creyente del mundo del trabajo con la Palabra de Dios en la mano. Recordamos, en este sentido, algunos pasajes bíblicos que siguen interpelando con la misma fuerza con la que fueron escritos: "Delante del Señor, vosotros y los extranjeros sois iguales"; "Lo que hicisteis con los pequeños, conmigo lo hicisteis"; "El que tenga dos túnicas, que le dé una al que no tiene ninguna"; "Todo lo ponían en común". Un año más, el primero de mayo, para los creyentes, se convierte en denuncia de injusticias; pero, al mismo tiempo, y sobre todo, en anuncio de Buena Noticia. Porque, también desde la fe cristiana y desde la militancia, es posible una nueva forma de vivir, de afrontar el mundo laboral y comprometerse con él. Animamos a los militantes, especialmente a los más jóvenes, a que sean fieles, con la fuerza del Espíritu, al compromiso adquirido. Mi recuerdo especial para los enfermos y para aquellos que, como reza la oración obrera, "han perdido la vida en el campo de honor del trabajo y de la lucha".
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Arzobispo de Burgos
"También desde la fe cristiana y desde la militancia, es posible una nueva forma de vivir, de afrontar el mundo laboral y comprometerse con él" |
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