|
Teresa |
|
Florencio Díaz García |
|
Hoy yo te quiero recordar, Teresa; bella flor de Jesús y del Carmelo, amor y vida conventual, tu anhelo, luchando por lo Alto desde tu artesa.
Tu jornada es de obra y no de promesa; rota tu sandalia, llegaste al Cielo, donde te acogió el Señor del consuelo, para su celestial morada y mesa.
Aquí me quedo con tu carta y verso, a la sombra de piedras teresianas, reflexionando en torno a tu universo.
Aquí, atento a tu mística "llamada", desde cuando despuntan las mañanas, para ver mi vereda iluminada. |
|
|
|
|