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Iglesia en el mundo |
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Miguel Ángel Delgado López |
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Las celebraciones de la Iglesia tienen sentido de memoria actualizada, con referencias a la historia futura. El Espíritu Santo es central en la Pascua de Pentecostés, es garantía de vida y aliento. Él es el alma de la Iglesia. Él garantiza la fidelidad del Padre y certifica la obra del Hijo. Esta obra de amor se garantiza en la Iglesia por su presencia y por la sucesión apostólica, que hacen posible que el nuevo pueblo de Dios se haga referencia de servicio, para encontrar la verdadera causa de ser personas humanas. El día de Pascua de Pentecostés es el día de la Iglesia, pero en referencia a esa porción numerosa de este pueblo que son los laicos. Es el día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. En otras fechas en la Iglesia se reflexiona sobre los otros dones y servicios. Esta fecha de Pentecostés es la jornada del laicado, y del laicado asociado y militante. Sin el laicado no habría Iglesia. En el laicado hoy se abre un precioso y comprometido horizonte que afecta a la totalidad de la Iglesia. La cultura y el mundo hoy son trepidantes, corren a marchas forzadas. Los cristianos laicos están y son parte de este mundo, son fermento y luz. Sin los laicos, sin su participación y compromiso, la Iglesia no puede vivir ni estar adecuadamente en el encargo originario de su ser, ser para el mundo. El Espíritu Santo pasa hoy por la vida de muchos bautizados que viven su compromiso en la familia, en el trabajo, en las escuelas y en los hospitales. En definitiva, en el corazón del mundo. |
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