Punto de Vista

Tolerancia

Jesús Yusta Sainz

Jesús Yusta SainzEs de agradecer al Ayuntamiento de Burgos la campaña de concienciación sobre la tolerancia. Ello me da ocasión para reflexionar sobre este tema. La tolerancia tal como ya fue vista por Locke en el s. XVII en su Carta sobre la Tolerancia incluye dos aspectos: cierta neutralidad del Estado en materia de religión (reconocimiento de la libertad de conciencia y protección de la libertad de cultos) y cierta disposición en los ciudadanos de respeto recíproco, de no agresión, coacción o represalia entre sí por motivo de creencias.

No basta con autodenominarse tolerante, hay que ejercitarla positivamente. Me parece imprescindible, a este respecto, distinguir entre tolerancia pasiva o negativa y la tolerancia activa o positiva.

Entiendo por tolerancia pasiva o negativa aquella que consiste en "no hacer", en un abstenerse: no agredir, no prohibir, no perseguir, y aun no indagar ni reclamar pública declaración de las creencias de otro. Esta tolerancia es perfectamente compatible con las actitudes de menosprecio y de indiferencia por la suerte ajena y, en la práctica, como ocurre frecuentemente, se acompañan las actitudes de tolerancia-menosprecio. La mera tolerancia formalista, acompañada del menosprecio social es en verdad intolerancia.

Entiendo por tolerancia activa o positiva no sólo el reconocimiento formal de la libertad del otro y su derecho a discrepar de sus creencias o convicciones, de donde se derivan los contenidos de no agresión, persecución, etc., sino además el derecho que le asiste a poder desarrollar sus creencias, a comunicarlas, a ser comprendido en la autenticidad de sus aspiraciones, a ser conocido y reconocido en la multidimensionalidad de sus actos y proyectos. Es fácilmente comprensible que la actitud de tolerancia activa o positiva es incompatible con el menosprecio y que, antes bien, implica simpatía, aprecio del otro no sólo por lo que tiene de igual a mí físicamente, sino también por lo que tiene de diferente a mí intelectual y emocionalmente, o sea, por lo que humanamente es tal cual es. Esta tolerancia positiva o activa requiere conocimiento del otro, porque no se puede apreciar o amar aquello que se desconoce. Quien oculta o deforma sistemáticamente unas creencias, o las muestra de manera intencional sólo en su perfil más negativo, no es verdaderamente tolerante, sino que practica e induce hacia la intolerancia factual (trato sectario y menospreciativo). Esto nos lleva a concluir que quizá no haya tanta tolerancia como se dice haber. Así, bienvenidas campañas como ésta.

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Buena Noticia         Noticias          Opinión          Entrevistas

Cultura          Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet

Nuestras Parroquias          Documentos              Buscar en Sembrar