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Carlos Conde Díaz |
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Nació en Burgos el 22 de diciembre de 1930. Tras una vida de entrega a la enseñanza en la Compañía de Jesús, fallecía el pasado 10 de junio. Sembrar le hizo recientemente esta entrevista con motivo de sus cincuenta años de vida religiosa. Sirva como homenaje al Padre Conde. |
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"Me duele la creciente ignorancia religiosa" |
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Miguel Ángel Delgado López |
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¿Cuál es para usted lo fundamental en la vida religiosa? La búsqueda de la libertad interior, en cuyo empeño está la guarda de los votos y la humilde lealtad de cumplir en todo momento lo que Dios quiere, con la vista puesta en el servicio de los hombres. Los nuevos problemas del mundo ¿cómo afectan a la vida religiosa? Hay que seleccionar problemas y referirlos por separado a la vida religiosa. Unos la afectan como estímulo y reto gozoso. Otros como motivo de reflexión sobre nuestro modo de proceder y sobre nuestra manera de organizar el futuro. Otros como honda preocupación, como el relevo generacional dentro de la vida religiosa, por falta de vocaciones. Problema muy ceñido a Europa y desde luego a España; no tanto en otras partes.
En cincuenta años, ¿qué personas de su congregación le han impactado de un modo significativo? Uno de los mayores bienes que he encontrado en la Compañía ha sido, sin duda, una gran riqueza humana en mis compañeros. Muchos son los que han dejado en mí huella. No voy a citar a los que viven y sólo cito a quienes directamente he conocido. Los Padres Arregui y Barcón me ayudaron en mi vocación inicial. Dejó en mí huella el P. Vizmanos, a quien tuve como Provincial, y el H. Damián Irigoyen, con quien siendo yo Rector tuve muchas conversaciones. Y en mi recuerdo están nombres como Cavanna, Rutilio Grande, Segundo Montes o José Luis Moreno, todos mártires de la fe, asesinados en Vietnam uno y en Centroamérica el resto.
¿Qué situaciones o momentos recuerda con mayor agrado a lo largo de estos cincuenta años? Mi ordenación sacerdotal en 1963. La celebración de las bodas de oro de matrimonio de mis padres. El paso por las diversas comunidades donde siempre me sentí acogido.
¿Qué situación humano o eclesial le duele y quita el sueño? Me duelen todas las situaciones de injusticia y lo poco que hago por remediarlas. Me duelen las muertes por el terrorismo y la poca fe con que hago mi oración pidiendo remedio. Me duele la creciente ignorancia religiosa y pérdida de práctica de vida cristiana. Me duele la falta de vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y consagrada. Me duele el no dar un suficiente testimonio cristiano ante los hombres. Me quita el sueño el pensar que he podido ofender a alguien o el que alguno esté resentido por mi causa.
¿En qué ha estado centrado su trabajo? Sobre todo en la enseñanza. Tanto en la vida de los colegios como en el trabajo en organismos relacionados con ellos. En el nivel eclesial como Delegado de Enseñanza. En el plano civil estuve siempre muy metido, primero en el Sindicato de Enseñanza y luego en la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). Hoy, sin estar desconectado de la enseñanza, me aplico más a tareas pastorales. |
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"Me duelen las muertes por el terrorismo y la poca fe con que hago mi oración pidiendo remedio" |
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"Lo fundamental en la vida religiosa es la búsqueda de la libertad interior" |
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"Uno de los mayores bienes que he encontrado en la Compañía ha sido, sin duda, una gran riqueza humana en mis compañeros" |
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