¡Buen viaje!

Son palabras que nos salen del corazón cuando las dirigimos a familiares o amigos que montan en el vehículo que ha de llevarlos a alguna parte. En estos días, se lo decimos a quienes comienzan sus vacaciones.

Cuántos ciudadanos se movilizan en estos días. Qué alegría para ellos y para quienes los esperan en su punto de destino. A todos les deseamos un feliz viaje y agradables días de convivencia con los suyos.

Tenemos presentes, también, a quienes conducen por razones de su trabajo, transportando personas y mercancías, a veces con largos recorridos, expuestos al cansancio y a dificultades climatológicas.

Subir al coche y manejar el volante, nos pide una gran serenidad y un gran respeto a las personas que podemos encontrar en ruta. "No vamos solos" es el lema que se nos repite incesantemente.

Cuando veo fotografías, al lado del volante, en el autobús que me ofrece un asiento, me doy cuenta de que el conductor lleva muchos nombres escritos en el corazón; rezo por él para que, al atardecer, pueda regresar sano al hogar en que le esperan.

Así, también, al conducir el coche, pienso que el peatón puede tener su familia, esposa, hijos. Herir a un padre de familia es herir a todos los suyos, es causar un gran dolor a muchas personas.

¡Mala consejera es la prisa! Pudiera ser ese el motivo de no llegar nunca.

Damos gracias a Dios por ofrecernos tantas cosas bellas en nuestros viajes. No malogremos, con nuestras imprudencias, esos dones maravillosos de Dios.

No vayamos demasiado aprisa, ¡que nos esperan! y quieren abrazarnos vivos.

Todas las precauciones son pocas, cuando las carreteras se convierten en procesiones kilométricas de vehículos hacia el mar, con el deseo de llegar pronto a la playa soñada.

Amigo: Sube al coche relajado, después de haber dormido bien. Si tienes sed, evita las bebidas que puedan producirte sueño. Descansa, si notas pesadez en tus miembros.

Que el Santo Ángel te acompañe y te libre de todos los peligros.

 

Santiago Martínez acebes, Arzobispo de Burgos
Santiago Martínez Acebes,

Arzobispo de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Todas las precauciones son pocas, cuando las carreteras se convierten en procesiones kilométricas de vehículos hacia el mar"

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