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Herrán |
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Jesús Yusta Sainz |
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Hace unos años visitaba su iglesia, su estado ruinoso y los pocos habitantes para recuperarla, me permitía presagiar que, en breve tiempo, acabaría siendo un montón de piedras. Imposible imaginar, entonces, lo que hoy puede admirarse. La constancia, la buena voluntad y el trabajo de 14 bien-nacidos en Herrán, acompañados, animados y dirigidos por el cura, han realizado una obra orgullo de propios, admirada y envidiada por ajenos. Que un presupuesto de cuarenta millones se lleve a cabo con tres, incluyendo mejoras no previstas en un principio, parece increíble cuando no se ha conocido la realidad. Hablamos de Herrán, pero son muchos los pueblos de nuestra provincia que, con su trabajo callado, van recuperando sus iglesias y ermitas. En muchos casos reciben ayuda económica de la Diócesis, de la Diputación, de la Junta, pero el grueso de la obra y del trabajo corre a cargo de nuestras gentes y del tesón anónimo de los sacerdotes agobiados, muchas veces, porque los dineros no llegan. Cuando los medios de comunicación sólo nos traen noticias sensacionalistas, negativas la mayoría de las veces, estas cosas, positivas y, nunca mejor dicho, edificantes, aunque posiblemente a los agentes les sonroje, hay que decirlas y publicarlas. Sería interesante hacer un inventario de las obras que se hacen con la precariedad de medios disponibles. Desconocerlo, o ponerlo en cuestión sembrando la sospecha, sólo puede ser achacable a la ignorancia inexcusable o a la mala voluntad. Si usted es aficionado al senderismo y no conoce el desfiladero Los puentes de Herrán, le animo a hacerlo y, de paso, visite la iglesia. Podrá admirar la obra realizada por unos hombres que no regatearon fines de semana para venir desde Bilbao a trabajar a su iglesia. ¡Felicidades! |
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