Santo Domingo de Silos 

Mil años de un monasterio

Miguel Ángel Delgado López

Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos.Las cosas milenarias se nos quedan muy lejos. Pero hay realidades que por su continuidad, vida y grandeza han pervivido entre nosotros.

Esto es Silos, una realidad de la vida de la Iglesia que, en su ser de vida contemplativa, nos remonta a los orígenes sin perder ni un ápice de actualidad y de provocación. Su historia, el camino de la lengua castellana, la repoblación de una zona, el testimonio de un santo abad, como santo Domingo de Silos...

Urna con los restos de santo Domingo de Silos.Una zona histórica hoy muy querida en la provincia de Burgos, por muchos motivos, debe ser razón y ocasión de alegría y de compromiso en muchos aspectos culturales, humanos y religiosos. La referencia cultural que ofrece, acompaña y estimula a Silos, especialmente a su monasterio, y a la cabeza el abad, Clemente Serna, es de agradecer en un tiempo en que la convulsión o las dificultades internas o externas a la Iglesia nos hacen difícil comunicar o hacernos acogedores y mostrar la identidad y el quehacer de la Iglesia en sus múltiples facetas.

A buen seguro, santo Domingo de Silos echará una mano mucho más poderosa en este camino de vida contemplativa alentada por él en este multisecular monasterio burgalés.

Esta resonancia social y cultural del monasterio tiene como base y piedra natural el hecho de ser monjes contemplativos en oración, trabajo y nítida consagración de vida religiosa.

Es un año jubilar. Silos y sus monjes han tenido las puertas abiertas a muchas realidades sociales y culturales; en definitiva, contemplativos en medio del mundo. Los sacerdotes diocesanos, los Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos.pueblos cercanos y la diócesis en general, lo mismo los viajeros o peregrinos, sabemos de la acogida, acompañamiento e impregnación del misterio de Dios y el acto de adoración y alabanza cuando entramos en el monasterio y vemos la vida de sus monjes.

No creo que Silos, en esa referencia y atractivo turístico que hoy representa, pierda su naturalidad. Que esto no suceda corresponde a los mismos monjes, y a los que acudimos a Silos.

Un milenario mira a sus orígenes, al presente y también al futuro.

Desde el punto de vista eclesial, un milenario es un motivo de agradecimiento, y la gratitud es señal de fidelidad y de compromiso renovado.

Con este júbilo de acoger la bendición y el regalo de Dios, Silos es un lugar referente de la alabanza y adoración a Dios.

 

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