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Acercar nuestra fe |
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José Ramón Carvallada |
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Benín es un país pequeño que sufre las dificultades económicas y sociales de muchos países de África, pero hay una democracia, nunca ha tenido una guerra, hay libertad de expresión, libertad de movimientos... Es un país en el que a pesar de la pobreza se vive relativamente bien. Cuando comenzamos una misión, empezamos haciendo una casa y un pozo y visitando los pueblos. Allí la visita en sí tiene mucho valor. Nuestro primer trabajo es ir a visitar a los amigos. A partir de allí arranca la misión: puede surgir un trabajo de acción social, una relación de cordialidad, una comunidad cristiana... No depende tanto de nosotros como de la gente. Las personas de Benín tienen un interés grande por lo religioso, por el sentido de las cosas, y cuando se interesan por Jesús una de las preguntas que nos hacen es: "Nosotros entramos en el camino de Jesús, pero los que estaban antes de nosotros, ¿cuál es su situación? ¿De qué manera estaban delante de Dios?" Para responder a estas preguntas buscamos la respuesta en el Evangelio, y surgen charlas, celebraciones, catequesis... Irnos a vivir con esa gente nos lleva a comprometernos con ella. Comprometerse es luchar por que esa gente viva mejor, y nosotros somos un referente: ellos se sienten apreciados, ven que tienen gente que piensa en ellos, y que les enseña el Evangelio. Lo primero que nos piden no es que les demos algo sino que les respetemos, que les apreciemos desde dentro, y que les demos la formación necesaria para poder mejorar su vida. José Ramón Carvallada es misionero de la Sociedad de Misiones Africanas. |
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