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| Apostolado seglar | ||
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Inauguración del curso 2001-2002 |
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José Lastra Barrio |
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El pasado día 16 de octubre se celebró en la parroquia de San Pablo, del populoso barrio de Gamonal, la inauguración solemne del curso apostólico con una Eucaristía presidida por don Santiago, nuestro arzobispo, concelebrada por una decena de consiliarios de distintos movimientos y participada por cientos de laicos que ocupaban la casi totalidad del templo. Las lecturas de la Misa nos presentaron el celo del apóstol san Pablo, la esperanza cristiana, la riqueza de la salvación y la misión que especialmente los laicos tenemos en el mundo, según el deseo y el mandato de nuestro Salvador. Todas ellas vinieron a compendiar el perfil del militante cristiano en general y del apostolado seglar en particular. En su homilía, el arzobispo glosó la liturgia de la palabra, haciendo hincapié en la gran confianza que los cristianos debemos tener en nuestras tareas apostólicas, puesto que nunca ha de faltarnos la ayuda de Dios, quien por boca de su Hijo nos prometió estar permanentemente a nuestro lado. Nos estimuló su cálido verbo y nos deseó un curso cuajado de abundantes frutos apostólicos. Tras la comunión, intervino una seglar para recordarnos los objetivos y acciones prioritarios aprobados el pasado mes de junio en la Asamblea postsinodal, que son las líneas pastorales a tener en cuenta a la hora de programar el curso 2001-2002. Se refirió a las principales, que recoge el propio Sínodo diocesano: formación y corresponsabilidad, renovación de cauces y medios, apoyo a la familia y los jóvenes, opción preferencial por los más pobres y tratamiento pastoral diversificado. Asimismo, se presentó brevemente la programación de la Delegación de Apostolado Seglar, con su calendario correspondiente, al objeto de que los distintos movimientos y asociaciones puedan asumir estos actos comunes, que sirven para estrechar los lazos de comunión entre todos y dar una imagen de unidad tan conveniente y aun necesaria en los tiempos actuales.
Un último saludo del arzobispo y la bendición final dieron conclusión al acto inaugural, con el que se abría oficialmente para el apostolado seglar de Burgos este curso. En el ambiente se palpaba un espíritu optimista, tanto por la hermosa celebración como por el elevado número de asistentes y la ilusión apostólica que se dejaba traslucir. Esperamos que todo ello sea preludio de un año pródigo en obras encaminadas a la construcción del Reino de Dios. |
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