Nº 713 -18 de noviembre a 1 de diciembre de 2001

Buena Noticia

18 de noviembre                 25 de noviembre

  

18 de noviembre de 2001          

Domingo 33º del tiempo ordinario

Malaquías 3, 19-20a

2ª Tesalonicenses 3, 7-12

Lucas 21, 5-19

 

 

 

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25 de noviembre

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:

- «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron:

- «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

Él contestó:

- «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

Luego les dijo:

- «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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18 de noviembre

25 de noviembre

 

25 de noviembre de 2001

Jesucristo, rey del universo

2º Samuel 5, 1-3

Colosenses 1, 12-20

Lucas 22, 35-43

 

 

 

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18 de noviembre

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo:

- «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»

Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

- «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

- «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

Pero el otro lo increpaba:

- «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»

Y decía:

- «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»

Jesús le respondió:

- «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

 

Lucas opone dos tipos de personas que encarnan dos maneras de reaccionar ante la salvación que nos trae Jesús. Su inocencia brilla nuevamente y la ejerce en el perdón como un signo más de su señorío. El buen ladrón ha sabido leer los signos de los tiempos y ha reconocido en el crucificado al Mesías que va a participar de la gloria en la resurrección. El "estar hoy en el paraíso" no expresa un dato cronológico, sino que la salvación empieza a hacerse realidad desde la cruz. Tampoco el paraíso lo debemos entender como un lugar en el que se espera el momento de la resurrección final; es más bien la manera de expresar que la salvación definitiva llega a la vida de este ladrón arrepentido.

Liturgia Dominical

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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