La Asamblea Diocesana, celebrada este año, ha
marcado quince objetivos prioritarios que habrán de marcar las
programaciones en los arciprestazgos, delegaciones, parroquias y
organismos de la Diócesis.
Esta Asamblea Postsinodal se constituyó con el fin de poner en práctica
las propuestas de las Constituciones Sinodales. Teniendo en
cuenta la realidad diocesana y los progresos y carencias en la puesta en
práctica de esas propuestas sinodales, la Asamblea ha elaborado unos
objetivos prioritarios, divididos por sectores, que serán los que
articulen la pastoral diocesana.
Estas propuestas, con sus respectivas acciones, insisten en las líneas
de acción que ya fueron priorizadas por el Sínodo Diocesano: formación;
corresponsabilidad; renovación de cauces y medios pastorales; apoyo a
una familia evangelizadora, y a la pastoral juvenil; opción
preferencial por los más pobres y desfavorecidos; y tratamiento
pastoral diversificado para iniciar verdaderamente en el misterio
cristiano.
Estos quince objetivos prioritarios, con sus respectivas acciones, serán
punto obligado de referencia a la hora de elaborar programaciones
parroquiales, arciprestales, de delegaciones y de movimientos. Con ello
se pretende dar una mayor vertebración a la pastoral de la diócesis y
consolidar las cuatro reestructuraciones diocesanas: reestructuración
territorial, de los órganos de comunión, evangelizadora y espiritual.
Con estos objetivos prioritarios, la Iglesia
de Burgos quiere ponerse manos a la obra en el gran objetivo marcado
por el Papa Juan Pablo II: la nueva evangelización. De ahí el acento
que repetidamente se pone en la familia, como elemento fundamental de la
misma, en la formación, y en la evangelización de los jóvenes.
Objetivo
prioritario primero: Que
el CPD y los demás Consejos Diocesanos impulsen una mayor
conciencia diocesana, una mejor vertebración pastoral, y una
eficaz corresponsabilidad, según el espíritu de las propuestas
300 y 304.
Acción:
Hacer de todos los Consejos Diocesanos escuelas de aprendizaje en
la participación y corresponsabilidad, hogar representativo donde
se experimenta la comunión, y taller de creatividad pastoral.
Objetivo
prioritario segundo:
Promover iniciativas concretas de renovación eclesial y pastoral
como pide la propuesta 34, desde la triple opción: pobres,
familias, juventud.
Acción:
Elaborar programaciones de pastoral realistas, operativas y
vinculantes, según la propuesta 301.
Objetivo
prioritario primero:
Reestructurar el conjunto de las Delegaciones (propuesta 308),
desde una mayor colaboración y eficacia para dar respuesta, en
comunión, a la misión de la Iglesia en Burgos.
Acción primera:
Creación de
una Comisión que estudie la reestructuración.
Objetivo
prioritario segundo:
Potenciar
la relación entre lo territorial y lo sectorial.
Acción:
Programar
visitas periódicas a los Arciprestazgos, por parte de los
Delegados, con el fin de elaborar una programación realista y
coordinada.
Objetivo
prioritario: Facilitar
en la Diócesis la presencia de los carismas propios de la Vida
Consagrada, en orden a la vivencia de la comunión y a la eficacia
pastoral.
Acción:
Establecer
cauces de diálogo abierto entre Diócesis y Vida Consagrada, para
un mejor conocimiento mutuo, y una más efectiva presencia en
organismos diocesanos. Todo ello en orden a una eficaz colaboración
en las tareas apostólicas.
Objetivo
prioritario primero: Ofrecer,
favorecer y garantizar una formación adecuada a los agentes de
pastoral, según los diferentes niveles. Para lo cual, en los
Arciprestazgos, se implantarán cursos de formación y actualización,
teniendo en cuenta los distintos agentes de pastoral.
Acción:
Programas de
formación básica y de formación específica.
Objetivo
prioritario segundo: Apostar
por una opción clara como Iglesia Diocesana en favor de los más
pobres y desfavorecidos (propuesta 122).
Acción:
Apoyar, humana
y materialmente, los proyectos de Cáritas Arciprestal.
Objetivo
prioritario primero: Promover
una pastoral rural, ante la nueva situación caracterizada, entre
otras realidades, por el despoblamiento rural, la escasez de
sacerdotes, la población flotante, y el envejecimiento de los
pueblos.
Acción:
Formación de
agentes de pastoral para el mundo rural.
Objetivo
prioritario segundo: Promover
el funcionamiento de las Unidades de Atención Pastoral (UAPAs).
Acción:
Concretar el
contenido organizativo y pastoral de las UAPAs y favorecer los
medios necesarios para su progresiva implantación.
Objetivo
prioritario primero: Emprender
los cambios necesarios para que las parroquias sean auténticos
agentes y promotoras de la nueva evangelización.
Acción:
Revisar todas
las acciones pastorales de las parroquias, teniendo en cuenta a
los más pobres como opción preferencial de una Iglesia
samaritana y acorde con el Evangelio.
Objetivo
prioritario segundo: Potenciar
la pastoral familiar.
Acción:
Acoger y acompañar
a las familias para que vivan su fe.
Objetivo
prioritario tercero: Potenciar
la pastoral de infancia y juventud.
Primera acción:
Garantizar en
nuestras parroquias procesos educativos que permitan la
continuidad de los creyentes desde la infancia hasta la edad
adulta. En este sentido se potenciará y priorizará la Acción
Católica General de Jóvenes (propuesta 65).
Segunda acción:
Ofrecer
personas, espacios, estructuras, procesos formativos, y
alternativas liberadoras para la convivencia y el tiempo libre de
los jóvenes y mayores (propuesta 49).
Objetivo
prioritario primero: Buscar
nuevos modos de pastoral específica para el mundo rural, dadas
las modificaciones sociológicas del mundo de hoy y la carencia de
sacerdotes para poderlo atender de forma presencial y continuada.
Acción primera:
Estudiar la
oportunidad de crear una Delegación de Pastoral Rural, o similar,
para potenciar las UAPAs y la pastoral rural.
Objetivo
prioritario segundo: Desarrollar
la pastoral familiar como eje de la pastoral de la parroquia
rural.
Acción:
Reforzar, y en
su caso crear, la catequesis familiar y los movimientos familiares
en las parroquias rurales.