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Las
circunstancias demográficas de esta tierra de Castilla desde los años
60 del siglo XX en que ha sucedido una lenta pero firme despoblación, y
también el ambiente de secularización en el que toda la sociedad
europea se ha visto inmersa, ha producido el hecho del descenso del número
de habitantes en la diócesis de Burgos y el de las vocaciones al
sacerdocio; de tal suerte que el año 1961 se inaugura un nuevo
seminario mayor para una capacidad de 350 seminaristas y el año 2000 el
número de seminaristas mayores fue de 30. Con ese panorama y esa
realidad, y con dos seminarios abiertos para una diócesis de 360.000
habitantes, se plantea con todo realismo la necesidad de revisar la
situación, llegando a la conclusión de que puede concentrarse en un
solo edificio la actividad de las dos secciones del seminario.
Después de todos los estudios, informes y propuestas, en las que
intervienen los Consejos Presbiteral, el de Consultores y el de Economía
de la diócesis, se eleva a la Santa Sede la petición de autorización
para prescindir del edificio del seminario mayor construido en terrenos
del Castillo (con 40 años de vida), con el compromiso de equipar a la
diócesis de las adecuadas instalaciones en el edificio del seminario
menor de san José, de tal suerte que dividiendo el edificio por la
mitad, una parte fuera para el mayor y la otra mitad para el menor. La
Santa Sede contesta aprobando la propuesta, autorizando la enajenación
del edificio y ordenando que el producto económico de la venta se
aplique al nuevo equipamiento y mejora del seminario de san José como
único edificio diocesano para las secciones de mayor y menor.
Las obras de rehabilitación han finalizado el presente año 2001, y
estamos celebrando en estas fechas su inauguración con diversos actos:
dando gracias a Dios por haber permitido a la diócesis de Burgos
disponer de este edificio totalmente recuperado, esperando una nueva
primavera de vocaciones para la Iglesia de Burgos y al servicio de la
Iglesia universal.
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