Nº 714 - 2 a 15 de diciembre de 2001

Punto de Vista

Comunicado ante la guerra

Arciprestazgo de Arlanza (Burgos)

Las terribles imágenes de atentados y guerras nos dejan alelados y sin ánimo. La única respuesta que sabemos tener ante estos sujetos de la muerte es el pronunciamiento de torpes y desatinadas palabras, fruto del enfado, el dolor o la venganza: "¡No hay derecho!; Que les maten también a ellos...; A ver si les arrasan sin dejar ni uno vivo...!"

Ante acontecimientos tan trágicos, como los que se viven desde hace unos días, tenemos el peligro de que el odio y el lema del "ojo por ojo" se apoderen de nosotros. Si caemos en esa tentación, nos convertiremos en hijos de la ira y no del amor y de la paz.

Nos golpean duramente en el corazón y nos duelen los mazazos del terror, la destrucción, la violencia, la pobreza, la corrupción y las guerras. Y nos duelen igualmente si los da Pedro que si los provoca Juan. Nos hacen el mismo daño si vienen del norte como del sur. Estamos en contra de todos los demonios que matan y destruyen al hombre y a su dignidad. Y nos repugnan mucho más estos crímenes y maldades cuando se convierten en blasfemia pública al querer hacerse en nombre de la divinidad, llámese Alá, Dios o Jehová. ¿Cómo puede aprobar Dios que el hombre, hijo del amor, haya caído en una degradación tan profunda, que su obsesión sea derramar la sangre de sus hermanos? ¿Es que el maldito Caín sigue encarnándose también en el cuerpo degenerado de los hombres del siglo XXI, que aún no hemos estrenado el mandato: "Amaos los unos a los otros"?

Lógicamente no somos partidarios de la muerte ni de la guerra porque lo somos de la vida y de la fraternidad de Jesús, el Hijo de Dios y el Hombre bueno, amante de la paz.

Pensemos que un mínimo sentimiento de justicia exige que actos de tanta barbarie no queden impunes. Pero como seguidores del Maestro del amor y del perdón no podemos aceptar que se responda a las barbaridades de unos con barbaridades mayores. Qué bien nos advierte de este peligro el sabio maestro de la paz Juan Pablo II: "Los conflictos -dice el Papa- deben ser resueltos no por el recurso de las armas, sino con los medios pacíficos de la negociación y del diálogo". No sabemos el eco que tendrá esta valiente voz cuando se alzan tantos gritos de guerra.

El conjunto de pueblos y parroquias de este arciprestazgo y comarca de Arlanza no queremos quedarnos mudos ante la violencia que azota al mundo, con un daño especial para los más débiles. Denunciamos la guerra en los países distantes de nosotros. Condenamos el terrorismo en tierras más cercanas. Y pedimos y luchamos para que las mansas aguas del Arlanza sigan regando pacíficamente nuestras tierras y nuestras buenas gentes.

 

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