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Carta al arzobispo de Burgos "¡Qué necesaria se ve aquí la evangelización!" |
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Fernando y Encarna (misioneros en Taiwán) |
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Padre, que la Paz de nuestro Señor Jesucristo esté con usted. Somos la familia que el pasado mes envió como misioneros a Taiwán. Llevamos aquí tres semanas y el Señor ciertamente ha venido con nosotros, pues ya hemos visto cómo nos ha ayudado en las primeras dificultades. La primera impresión de Taiwán ha sido deprimente, pero el Señor nos está fortaleciendo gracias a su oración y a la de los hermanos de Burgos. La comunidad de Tainán es pequeñina, como un grano de mostaza, apenas diez o doce chinos, fortalecidos con la presencia de los seminaristas y de las dos familias que ahora estamos. Pero esperamos que también esta comunidad con el tiempo dé sus frutos y pueda ser sacramento de salvación para la China. Aquí lo que predomina es la idolatría (adoran ídolos y diosas horribles públicamente con muchas ceremonias) y el culto a los muertos y a los fantasmas. Viven encerrados en sí mismos, con mucho miedo a la muerte y una gran superstición. También aquí la familia está destruida, pues dejan a los niños en las guarderías todo el día mientras el padre y la madre están trabajando. Éstos son educados únicamente por la escuela, de una forma muy rígida. No pueden mostrar ningún tipo de sentimientos, ni siquiera hacia los padres. Esto provoca grandes sufrimientos en la adolescencia y huyen masivamente a la droga, el alcohol, la prostitución, la homosexualidad y todo tipo de perversiones, de una forma asombrosa. Los jóvenes están abandonando los ídolos de sus padres y abrazan solamente al dios dinero. Sólo viven para conseguir una carrera, un puesto de trabajo y trabajar sin parar día y noche. Viven en una absoluta soledad, lo tienen todo pero no tienen nada: la angustia y el vacío en el que viven es espantoso. ¡Qué urgente y qué necesaria se ve aquí la evangelización! Es en la Iglesia, ciertamente, el único lugar en el que pueden refugiarse y ser queridos sin exigencias, como son. Y tan sólo unos pocos cristianos entre millones de paganos conocen el Amor de Dios. "La mies es grande y los obreros son pocos". Qué necesaria es la presencia de la Iglesia aquí. A nosotros el Sr. Obispo de Tainán (que hoy nos ha dado la bendición) nos ha otorgado una zona grandísima, donde no existe ni siquiera parroquia. En diciembre vendrán dos presbíteros de Macerata, que, junto con nosotros y otra familia italiana fundaremos aquí la Iglesia. Estos dos presbíteros primero deben dedicar dos a–os a aprender el chino. Realmente el idioma es una barrera tremenda. No podemos hablar con nadie. Como usted ya sabe, Taiwán es una "misión puente". El deseo de Roma es evangelizar China. Los misioneros tenemos que estar preparados para ello, y sin hablar el chino es imposible que hagamos nada. Es absolutamente imprescindible para poder sobrevivir aquí, para comprar, trabajar, catequizar, etc. De momento, los italianos nos están ayudando, pero no podemos depender siempre de ellos. La única manera de aprender el chino es ir a la universidad, y es demasiado costoso para nosotros. Entre la universidad y la escuela de la niña nos sale por 78.000 pesetas cada mes. Aparte quedan los gastos del alquiler del piso, comida, etc., que también son carísimos. Las otras familias que hay en Taiwán nos han dicho que su obispo se hace cargo de los gastos de la universidad y del colegio de los niños. Seguramente usted también será solicito para ayudarnos, pues el Señor lo necesita, y "dar por este Amor todos los bienes sería como despreciarlo". ¿Qué cosa no haríamos por anunciar el Reino de Dios a los pobres? Estamos seguros de que el Señor le suscitará qué hacer. Le damos las gracias por anticipado por su ayuda económica para este asunto y por su oración. Ya recibirá noticias nuestras más adelante. Un abrazo y la paz. |
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