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Camino de Belén |
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De todos los puntos de la tierra los hombres caminan hacia Belén. Saben que allí encontrarán al Dios que se hizo hombre y espera para entablar honda amistad con nosotros. En adelante el Niño de Belén estará dentro de nuestra historia. Caminad, hombres, a Belén. Los que sufrís, los pobres, los ricos; en la pequeña ciudad hay sitio para todos. Lástima que las guerras en la Tierra Santa no permitan que los hombres del mundo entero viajen a la patria chica de Jesús. Acercarse a la pequeña ciudad de Judá con el corazón y los ojos abiertos, como los pastores y los Magos, es un gran regalo. Al final del camino podremos postrarnos ante un humilde pesebre y contemplar el gran misterio de la Encarnación. ¡Qué bien que en los templos y en los hogares, en las plazas y en las montañas, podamos contemplar el "pesebre" que nos ofrece el gran misterio de Dios hecho hombre! En Belén los hombres se sienten hermanos de todos los que contemplan la estrella que señala el lugar del Misterio: "aquí el Verbo se hizo carne". Que al mirar nuestro "Belén", sintamos la cercanía de todos los hermanos del mundo: la mirada del Niño en cada uno de los peregrinos mientras nos indica "sois todos hermanos". Haya paz en la tierra, enmudezcan las bombas, desaparezcan los odios, cese la destrucción de las ciudades, que el sol alegre a todos los habitantes de la tierra. ¡Belén con la gruta en que se alojarán los "santos peregrinos"! Allí nos encontraremos con cuantos buscan un mundo nuevo en que reine la paz. ¿Será en solitario mi viaje a Belén? Cuántos no conocen aún la noticia. Y, cuántos no se sienten con fuerza para ir a Belén. No esconderé la Buena Nueva en mi mochila, no la callará al saludar a los hombres. Muchos hermanos nuestros, en tierras lejanas, anuncian la Buena Nueva a los hermanos de aquellos lugares. Pero, también nuestro anuncio ha de llegar a los que están cerca. La estrella que aparece en el cielo no es sólo para los Magos. La estrella que lleva a Belén es para todos cuantos viven en esta tierra. ¿Que qué voy a llevar al Niño? Llena la alforja de amor a Dios y de amor al pobre. Si llegas con esa carga a Belén, se te acogerá con toda alegría. El recién nacido gozará de que pienses en Dios que nos envía su Hijo. El Niño te mostrará los pobres del mundo que esperan un poquito de amor mientras luchan con el hambre, con la enfermedad, con la escasez de medicinas. ¡Camina hacia Belén! En estos días piensa un poquito más en el "Otro" y en los "Otros". Dios te regale una Noche Feliz, a ti y a los tuyos, porque abrís vuestro corazón a los necesitados que encontráis cerca o lejos de vuestra casa.
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Arzobispo de Burgos
"Haya paz en la tierra, enmudezcan las bombas, desaparezcan los odios, cese la destrucción de las ciudades, que el sol alegre a todos los habitantes de la tierra" |
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