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| Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos | ||
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Día Internacional del Discapacitado |
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Clara de la Iglesia González |
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La Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos (F.C.E.M.), movimiento eclesial enmarcado dentro del Apostolado Seglar, que trabaja día a día por hacer posible la plena integración de las personas con enfermedades crónicas y discapacidades físicas o sensoriales, aprovecha como cada año esta jornada para reflexionar en voz alta y compartir sus reflexiones sobre alguno de los temas que, aun afectando especialmente a nuestro colectivo, implica y compete a toda la sociedad. El pasado mes de agosto, la F.C.E.M., dentro de la VII Semana de Fraternidad, celebrada en Pilas (Sevilla), presentaba a la opinión pública una ambiciosa campaña de eliminación de barreras arquitectónicas en las iglesias y dependencias parroquiales, bajo el lema "Una Iglesia para todos, una Iglesia sin barreras". Campaña que pretende, también, trasladar a la sociedad en general, nuestro convencimiento de que la integración efectiva de las personas con discapacidad no será posible si éstas no son consideradas sujetos activos, interlocutores directos de cuantas políticas les afecten, y participantes en la vida civil y religiosa, en igualdad de condiciones, sin discriminación ni barrera alguna. Con esta y otras muchas acciones perseguimos, también, la incorporación integradora de todos aquellos que por su limitación física, sensorial, enfermedad, condición social, nacionalidad, nivel cultural... quedan al margen de la participación en los asuntos que les conciernen y son objetos pasivos a merced de actitudes voluntaristas y paternalistas. Son las barreras mentales y las cosmovisiones estrechas las que mantienen los principales escalones y bordillos. Las que impiden allanar los caminos y construir espacios donde compartir la dignidad que todos sin excepción poseemos. Aprovechamos también esta jornada para alzar nuestra voz en contra de la guerra. La que se vive en Afganistán y las que continúan produciéndose en muchos otros lugares del planeta, víctimas del olvido: Chad, Sudán, Timor Oriental, Sierra Leona... Guerras cuyo origen primero es el injusto orden internacional que sostiene el ritmo de vida del privilegiado primer mundo y cuyo caudal de frustración y violencia será fuente de nuevos conflictos si no somos capaces de arbitrar medidas que promuevan la igualdad y la justicia. Los militantes de la F.C.E.M. nos sentimos cercanos al sufrimiento de los heridos y mutilados que dejan tras de sí todas las guerras. En este mundo nuestro, queramos o no, globalizado, no podemos permanecer indiferentes al dolor de tantas y tantas personas. |
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