| Buena Noticia | ||
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Bautismo del Señor Isaías 42, 1-4. 5-7 Hechos Apóstoles 10, 34-38 Mateo 3, 13-17
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En aquel tiempo, fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: - «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: - «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.» Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: - «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»
Para Mateo el bautismo de Jesús es el momento cumbre de su manifestación como Hijo de Dios. El pasaje tiene dos partes: el diálogo entre Juan y Jesús (Mt 3, 14-15), y la manifestación de Jesús como Hijo de Dios (Mt 3, 16-17). La segunda se encuentra en los otros dos sinópticos, pero la primera sólo se encuentra en Mateo. La identidad de Jesús se manifiesta en los sucesos que siguen a su bautismo. Se abren los cielos y desciende el Espíritu de Dios, para realizar en él una nueva creación. Es el mismo Espíritu que actuó en su nacimiento, y que le acompañará durante toda su vida. La voz celeste declara que Jesús es el Hijo de Dios, y lo hace con una fórmula tomada de uno de los cánticos del siervo sufriente, para no dar lugar a equívocos: Jesús es el Hijo de Dios, pero él encarnará la figura del hijo obediente, no la de un Mesías triunfalista. Ser Hijo de Dios define su identidad más profunda, hasta el punto de que cuando sus adversarios quieren poner en tela de juicio dicha identidad, recurren a este título: "si eres Hijo de Dios..." |
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Domingo 2º del tiempo ordinario Isaías 49, 3. 5-6 1ª Corintios 1, 1-3 Juan 1, 29-34
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En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: - «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquél de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.» Y Juan dio testimonio diciendo: - «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
El Bautista es un testigo eminente de Jesús. Él mismo se reconoce como testigo excepcional al presentarse realizando en su persona la predicción de Isaías: "voz que clama en el desierto..." El Bautista presenta a Jesús como el cordero de Dios y el Hijo de Dios. ¿Es verosímil que el Bautista haya presentado así a Jesús? No lo creemos. ¿No puede pensarse en una revelación especial que el Bautista hubiese recibido? Dicha posibilidad debe demostrarse, no se debe suponer. Desde el punto de vista histórico es más que probable el encuentro entre el Bautista y Jesús. El Bautista pudo considerar y presentar a Jesús como el enviado de Dios, pero los títulos para presentarle que utiliza sólo son pensables después del acontecimiento cristiano totalmente terminado, a la luz de la pascua. Una vez desvelado el misterio de Jesús, se ponen los títulos en boca de su presentador oficial, el Bautista. |
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