|
¡No matarás! |
|
|
Grupo Guillermo Rovirosa (Nofuentes) |
|
|
Con lo que cuesta una sola bomba de las miles que han arrasado Afganistán, podrían vivir dignamente varios niños. ¿Quién sale ganando, entonces, con esta injusticia? Las empresas armamentísticas y las petroleras, que pronto se harán con el dominio de las enormes reservas de crudo y gas natural de aquellas tierras. Los empobrecidos no pueden elaborar medicinas más baratas para curar sus enfermedades porque los dueños de las patentes se lo prohíben; en cambio, a Estados Unidos le han rebajado a la mitad el antibiótico contra el ántrax, que sólo ha afectado a una docena de personas. ¿Quién sale ganando? Las multinacionales farmacéuticas. Cuatrocientos millones de niños son esclavizados en el mundo para coser nuestros balones de fútbol y deportivas o para coger el jazmín de nuestros perfumes o para hacer los juguetes de nuestros niños o para montar piezas de nuestros electrodomésticos... ¿Quién sale ganando? Las multinacionales de marcas deportivas, las del textil, las de juguetes, etc. Mientras estos genocidios se repiten día a día, nosotros nos quedamos tranquilos ante la televisión, tragando anuncios, tragando programas-basura y creyéndonos sus mentiras. Todo ello servido y condimentado por el mismo tinglado multinacional que provoca tanto sufrimiento. Pero, en lo profundo de nuestras conciencias resuena también un grito claro y potente: ¡No matarás! Frente al hambre provocada, frente a la esclavitud, frente al paro, frente a las más de treinta guerras actualmente existentes, frente al aborto, frente al terrorismo... ¡No matarás! Si no proclamamos esto a los cuatro vientos y, sobre todo, si no lo convertimos en una forma de vida cambiando nuestra sociedad, entonces nosotros somos también responsables de los más de cien millones de personas que cada año son sacrificados a causa del desorden mundial actualmente vigente. |
|
|
|
|
|
|
|