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| Infancia Misionera 2002 | ||
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La paz debe llamarse desarrollo |
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Rosa Lanoix - Misioneros Tercer Milenio |
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Gracias a este dinero, fruto de la solidaridad de los chicos y chicas de la Infancia Misionera, miles de niños de los países del Sur podrán sonreír y mirar con esperanza al futuro. Pero ¡son tantas las cosas que quedan por hacer...! En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el pasado 24 de octubre, monseñor Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede, recordó que "aunque gran parte de la humanidad ve la guerra sólo por TV, desgraciadamente demasiados niños del mundo se ven afectados por conflictos bélicos cada día de sus vidas. Llevan consigo cicatrices físicas y psicológicas que pueden ser el resultado de una involucración directa como niños soldado o a través de secuestros, abusos, separación de las familias, desnutrición, pérdida de oportunidades educativas..." Lo mismo sucede con los niños víctimas de explotación sexual: "Para estos niños horrores inimaginables son un evento cotidiano. Sufren traumatismos físicos y psicológicos que les dejan cicatrices que nunca podrán curarse". Esclavos de la miseria Los datos sobre la infancia que ofrecen los organismos de la ONU son impresionantes. En el mundo hay 300.000 niños soldado combatiendo en distintas guerras. Luchan en Argelia, Angola, Burundi, Congo, República Democrática del Congo, Liberia, Ruanda, Sierra Leona, Sudán, Uganda, Camboya, Guatemala y Colombia. En el último siglo fueron asesinados 20 millones de niños a causa de la guerra y otros seis millones resultaron heridos. El número de refugiados y desplazados se eleva a 12 millones.
El SIDA también continúa extendiéndose en los países menos avanzados, convirtiéndose en una pandemia de inmensas proporciones. Esta enfermedad sigue privando a millones de niños de sus derechos más básicos. Muchos deben renunciar a su educación porque se les necesita en casa para cuidar de un miembro de su familia enfermo. Otros tienen que dejar la escuela para ganar el sustento que antes proporcionaban sus padres. Hasta la fecha, el SIDA ha dejado tras de sí la escalofriante cifra de 13 millones de huérfanos. Por otra parte, tres millones de niños han contraído el virus. Sobre la prostitución y la pornografía infantil, no existen estadísticas precisas. La ONU cifra entre 100.000 y 2.400.000 los niños que son explotados sexualmente en el mundo; Unicef concreta la cantidad en un millón. Infancia traicionada
En este sentido, explica que la asistencia bilateral que prestan los países industrializados es inferior en 100.000 millones de dólares -unos 18 billones de pesetas- a lo que esos gobiernos se habían comprometido a suministrar. Recuerda, además, que sólo cinco Estados han cumplido el compromiso de destinar el 0,7% del producto interior bruto a ayuda al desarrollo. Se trata de Dinamarca, Holanda, Suecia, Noruega y Luxemburgo. Las metas alcanzadas son, por este motivo, decepcionantes. La mortalidad infantil de los menores de cinco años se ha reducido sólo en un 14%, en lugar del 33% previsto. Esto ha permitido salvar tres millones de vidas anuales, pero las desigualdades continúan siendo gigantescas: mientras en el continente africano existen 172 muertes por 1.000 nacimientos, en los países desarrollados sólo se contabilizan seis. Tampoco la malnutrición ha disminuido demasiado: sólo un 17%, lo cual representa 149 millones de pequeños desnutridos actualmente, frente a los 177 millones del año 1990. Tampoco se ha conseguido la escolarización de todos los niños. Actualmente, continúan existiendo más de cien millones de chicos que no van al colegio, de los cuales 60 millones son niñas. Además, diez millones de niños mueren en el mundo a causa de enfermedades evitables, más de 500 millones viven con menos de un dólar al día y el 25% no están vacunados. La Infancia Misionera es muy consciente de esta dramática realidad. Por este motivo, un año más, hace una llamada a todos los niños del mundo para socorrer y aliviar las innumerables penurias que sufren sus hermanos de otros países menos favorecidos. Los niños, como los adultos, saben muy bien que muchas de estas injusticias van transformando la tierra en un desierto. Que el hambre, la corrupción, la injusticia que sufren millones de personas, tiene inevitables repercusiones sobre la paz entre las naciones. De ahí su decisión de unirse, junto al resto de la comunidad católica, en esta Jornada Mundial de la Infancia Misionera, bajo una llamada comprometida: "Siembra la paz en tu tierra". Una paz que hoy, con más razón que nunca, debe llamarse desarrollo. |
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