| Buena Noticia | ||
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Domingo 5º del tiempo ordinario Isaías 58, 7-10 1ª Corintios 2, 1-5 Mateo 5, 13-16
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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
Estas dos comparaciones forman parte del exordio del sermón de la montaña y están muy relacionadas con la última bienaventuranza, que refleja la experiencia de persecución vivida por la comunidad de Mateo. Su objetivo es animar a los discípulos perseguidos y mostrar cuál es la misión de los que viven según el espíritu de las bienaventuranzas. La imagen de la sal puede referirse a la costumbre de colocar una placa de sal en los hornos de tierra para catalizar el calor. Con el tiempo la placa formada por la sal iba perdiendo capacidad catalizadora y era desechada. También podría hacer referencia a la utilización de la sal como conservante para los alimentos. En cualquier caso, el sentido es claro: los discípulos están llamados a aportar al mundo la novedad del evangelio, algo que el mundo no posee, pero ellos sí. La imagen de la ciudad situada en lo alto del monte y de la luz que se enciende para alumbrar a los que están en la casa se refiere, tal vez, a Is 60, donde se dice que Jerusalén recibirá la luz del Señor y será colocada en lo alto de un monte para alumbrar a todos los pueblos. |
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Domingo 1º de Cuaresma Génesis 2, 7-9; 3, 1-7 Romanos 5, 12-19 Mateo 4, 1-11
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En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo: - «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó diciendo: - «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."» Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: - «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."» Jesús le dijo: - «También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."» Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su esplendor, le dijo: - «Todo esto te daré si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: - «Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."» Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.
El relato de las tentaciones de Mateo y Lucas es un ejemplo de desarrollo "derásico". Este procedimiento fue utilizado por los escritores cristianos para comentar textos o tradiciones cristianas y adaptarlas a las nuevas situaciones. El texto paralelo de Marcos, más breve, ha sido ampliado con un diálogo entre Jesús y Satanás, a base de citas y referencias al Antiguo Testamento. |
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