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Si
eres cristiano, cristiana:
Da
testimonio de tu fe y tu vocación con alegría e intensidad; en comunidad y
en familia. Las vocaciones sacerdotales y religiosas suelen surgir en
ambientes donde se contagia la fe.
 Reza
para que el dueño de la mies envíe obreros. Pedimos aquello que nos
interesa. Si te interesa tu Iglesia, te interesa que haya sacerdotes.
Infórmate,
pregunta sobre la marcha de nuestro Seminario, y cómo puedes colaborar.
Vive con
generosidad tu fe, abierto a lo que el Señor espere de ti, de los tuyos, o
de "tus cosas".
Conoce y
da a conocer la figura del sacerdote en la Iglesia, su misión, su
humanidad, su entrega.
Si
eres padre o madre de familia:
Haz de tu casa el primer seminario: transmite la fe con tu vida
cotidiana.
Acepta
con generosidad el regalo de una vocación sacerdotal en tu familia. No
temas entregar al Señor lo que Él te entregó primero.
Si
eres educador, catequista, animador
cristiano:
Incluye
el tema del sacerdocio y el seminario en tu programación.
Sé
especialmente sensible a las muestras de interés por el sacerdocio de niños
y jóvenes, y comunícaselo a un sacerdote.
Si
eres joven, niño:
Ten a Jesús
por el mejor amigo. Ten trato frecuente con Él.
Únete a otros que quieren ser sus amigos: catequesis, monaguillos, grupos
juveniles...
Sé
testigo suyo en el colegio, el instituto, en tu trabajo, en tu familia.
Y si te
pide que le sigas, no lo dudes, dí que sí.
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