Nº 721 - 10 a 23 de marzo de 2002

Punto de Vista

San José

Irene Sáez Sagredo

San José, a veces, parece el gran desconocido. Como si su papel no tuviera importancia en la historia de la salvación. ¡Y vaya si la tiene!

Primero: acepta a María, aun a sabiendas de que iba a ser madre. La cuida, atiende y mima como esposa, procurando que no le falte de nada, según aquellos tiempos.

Segundo: tiene que hacer realidad las indicaciones de Dios que le marcaba el camino a seguir, cuando el nacimiento del Hijo, la huida a Egipto, el regreso a Nazaret, etc.

Tercero: acata la voluntad de Dios en todo lo que le dice. Callaba, y ese callar, le hacía a María quererle más. Callaba, cuando venían las contrariedades. Callaba, ante la gente. Callaba, ante todo. Pero, ese callar, se convertía en oración individual y, a veces, colectiva con los suyos.

Tres puntos que hacen de su persona un muy atrayente santo para los cristianos. San José, que tanto destaca y tanta importancia tiene para el Opus Dei. San José, que aman tanto los valencianos. San José, a quien tanto acude santa Teresa, hasta el punto de nombrarle en sus fundaciones. San José, a quien tanto quieren los sacerdotes. San José, de los primeros santos, porque fue el que más cerca estuvo de María y Jesús, y compartió su santidad. San José, a quien admiran todos los santos. San José, a quien tanto habló e inspiró el Espíritu Santo. San José, san José, san José...

 

Arriba          Inicio          Portada          Cartas del Arzobispo

Evangelio         Noticias          Opinión          Entrevistas

Familia          Cultura          Intenciones          Números anteriores

Foro de debate          Directorio Católico de Internet

Nuestras Parroquias          Nuestros Santos          Documentos

Buscar en Sembrar