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Nº 722 - 24 de marzo a 6 de abril de 2002

   Día de la Mujer Trabajadora

Trabajo femenino, riqueza social

HEDI

La Vanguardia Social Obrera del Círculo Católico organizó una conferencia el viernes 8 de marzo para celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Para ello contó con Elena Lastra, periodista de profesión, que no defraudó al centenar de personas que asistieron y participaron en el posterior coloquio en el Edificio Social de C/ Concepción, 21.

Cifras de paro femenino que duplican al masculino, salario menor, economía sumergida, falta de altos cargos y dedicación al trabajo doméstico fueron los primeros datos para continuar con su alegato contra la discriminación laboral.

Poca valoración a las funciones tradicionales de la mujer y exaltación de su papel de madre y esposa para retenerla en el hogar. ¿Cuánto costaría encargar las tareas del ama de casa a una empresa externa? Con este ejemplo de economía sencilla, Elena Lastra pretendía demostrar que el ama de casa ha cumplido un papel insustituible que no ha sido valorado suficientemente, y que la mayor parte de las mujeres que trabajan fuera del hogar lo hacen también en casa, con mayor dedicación que los varones.

Las mujeres rurales, según la conferenciante, también tuvieron su carga extra, pues además de la comida, limpieza y cuidado de las labores propias de la casa, tenían que atender la huerta, los animales y muchas veces colaborar en tareas agrícolas.

Todo lo dicho anteriormente parecía "suficiente para mantener al menos un día al año, que sirva de aldabonazo a la conciencia social". Es cierto -dijo- que a lo largo de los años las reivindicaciones en un día como este han evolucionado, y afortunadamente se puede hablar de un camino recorrido. Sin embargo queda aún mucho trecho por andar. La lucha a favor de la mujer trabajadora no sólo no es un combate contra los varones, sino que se trata de un afán en el que toda la sociedad, hombres y mujeres, nos jugamos el futuro. El derecho al trabajo no tiene sexo. Todo el mundo debiera poder vivir de su esfuerzo personal. Además el trabajo, remunerado o no, es uno de los mejores cauces para poner al servicio de los demás los talentos recibidos, de crecer como persona colaborando en la todavía incompleta gran obra de la Creación.

El hombre puede experimentar ahora, sin pudor, la alegría de una paternidad plena, en la que entran también los sentimientos de la ternura y la posibilidad del cuidado de los hijos al cien por cien.

Lastra también se quejó de quienes echan la culpa del aumento de fracasos matrimoniales o del resquebrajamiento de las familias a la incorporación de la mujer al mundo laboral, porque no se puede negar que existe una relación entre ambos fenómenos, pero hay que evitar que ese dato objetivo se utilice como argumento arrojadizo para buscar culpables. No se puede negar la evidencia de que el trabajo femenino fuera de la casa supone un cambio en el funcionamiento tradicional de la familia, pero con la colaboración de todos los cambios en vez de ser traumático puede ser beneficioso, ya que el trabajo femenino es un valor social.

Para Elena Lastra no hay culpables, ni el hombre ni la mujer; si hubiera que buscarlos ella miraría al sistema mercantilista y productivo en el que nos encontramos que dificulta la conciliación de la vida familiar y laboral.

Después de valorar el trabajo femenino en el hogar y mostrar su respeto y admiración por el ama de casa, añadió que si finalmente ambos miembros de la pareja deciden trabajar fuera de casa, para mantener la armonía y el equilibrio es fundamental plantearse conscientemente el reparto de las tareas domésticas. Terminó con una significativa referencia a las mujeres que se hacen cargo de familias monoparentales, con muchos más problemas para sacar adelante a sus hijos; las mujeres inmigrantes, que sufren doble discriminación; las mujeres sometidas a explotación laboral y sexual; sin olvidar dos tercios de la población mundial de los países empobrecidos en los que las mujeres están todavía en un nivel ínfimo en el desarrollo de sus derechos y libertades.

 

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