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Nº 722 - 24 de marzo a 6 de abril de 2002

   Arciprestazgo de Vega

Curso de Formación Sociopolítica

Fernando García Cadiñanos

Los animadores y catequistas del Arciprestazgo de Vega siguen con su programa de formación. A lo largo del presente curso, y de la mano del Departamento de Formación Sociopolítica de la diócesis, se van introduciendo en los aspectos más esenciales que deriven en un despertar social de la fe. En las últimas reuniones mensuales han seguido descubriendo aspectos esenciales. A modo de resumen los recordamos:

1.- Las prácticas políticas de Jesús: también los comportamientos de Jesús tuvieron sus repercusiones políticas. En efecto, el misterio de la Encarnación es la implicación de Dios en el mundo. Con Él continúa la presencia operante y liberadora de Dios en la historia. Jesús se implica en los problemas de su tiempo, especialmente en su pasión liberadora por los excluidos de su sociedad.

2.- El proyecto de Jesús es el Reino: el reino se constituye en centro de la predicación de Jesús y de la Iglesia. Un Reino que, ciertamente, alcanzará su plenitud al final de los tiempos, pero que está ya presente aquí y tiene implicaciones liberadoras y humanizadoras en el momento presente. El Reino, por tanto, no es algo ajeno a nuestra tarea como cristianos: hemos de ser sembradores y trabajadores del Reino de Dios.

3.- De cara a la construcción de ese Reino, la Iglesia nos ha dado su Doctrina Social. Una Doctrina que sigue siendo la gran desconocida, como se observó en la última reunión, pero que posee un atractivo enorme de cara a la nueva evangelización. La Doctrina Social ilumina la vida misma del hombre y orienta al cristiano en su actuación. Sus principios (que básicamente son la dignidad de la persona humana, la lucha por el bien común, la solidaridad, la opción por los pobres, la función social de la propiedad) se presentan como difíciles de encarnar en las actuales circunstancias pero como muy necesarios si queremos seguir siendo "sal y luz" en medio de nuestro mundo.

Juntos, como monitores y catequistas, hemos seguido dialogando sobre nuestra propia fe y sobre la necesidad de darla una dimensión social más fuerte. Dimensión que hemos de ser capaces de comunicar a las generaciones que estamos educando. Y, como siempre, la mejor manera es el propio compromiso social desde la Doctrina Social: implicarse en las tareas del barrio, de la escuela, del trabajo, de la educación en aras de construir allí el Reino de Dios. ¡Todo un reto!

 

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